Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Gloriosa victoria?

¡A la corrupción hay que combatirla!

— Luis Figueroa
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Si la pintura Gloriosa victoria, por Diego Rivera fuera pintada hoy, ¿quiénes la protagonizarían? En lugar de John Peurifoy, ¿estaría Todd Robinson? En vez de John F. Dulles, ¿estaría John Kerry? ¿Jimmy Morales estaría en lugar de Carlos Castillo Armas? ¿Qué dirigente de la Iglesia católica estaría en vez de Mariano Rossell? En la bomba, ¿estaría la cara de Obama? ¿Cuál de los personajes será Biden?

El cuadro original se halla en el Museo Pushkin, de Moscú. Fue llevado allá por el artista, en tiempos de Stalin, y si no conoces la pintura puedes googlearla.

La meditación viene al caso luego de leer la entrevista con el embajador Robinson, de los Estados Unidos de América, publicada en elPeriódico el martes pasado. En ella, el representante diplomático dice, entre otras frases de igual talante: “Voy a luchar contra la corrupción y no importa si es un político, alguien del sector privado, o del gobierno” y a lo largo de la entrevista habla en el tono en el que hablaría el Presidente de la República, la jefa del Ministerio Público, un fiscal, un juez, o alguien que tuviera un mandato y la autoridad para hacerlo. Si así fuera, ¿quién no se uniría a tal propósito? ¡A la corrupción hay que combatirla, así venga de donde venga!

Sin embargo, la misma declaración venida de un embajador extranjero tiene implicaciones que dan para mucho. ¿Siente, Robinson, que tiene un mandato, o autoridad para –personalmente– luchar contra la corrupción como lo haría un gobernador enviado por la metrópoli a una colonia? ¿Siente que tiene el mandato, o la autoridad necesaria para actuar como un procónsul, como visitador, o algo así? Como “lo que es caldo para el pollo, es caldo para el chunto”, todo el tono de la entrevista mueve a pensar que los días de Foster Dulles y de Peurifoy volvieron.

En su Artículo 41, la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas estipula que “sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades… [los diplomáticos]… están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”. Da curiosidad saber si el enviado de los EE. UU. actúa como actúa “por sus pistolas”, o por instrucciones superiores.

luisfi61.com

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