Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Robo de ríos, deporte nacional

Los empresarios huleros, palmeros o cañeros guardan silencio por el delito cometido.

 

— Miguel Ángel Sandoval
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Hace algunos años supimos de un alcalde oriental, creo que de Cuilapa o Barberena, que con la mano en la cintura se “robó” un río. Parece que fue para alimentar sus terrenos con agua y de esa forma, mantener sus vaquitas en plena forma. No sé si el dato de las vacas es exacto, pero el del robo del río sí. El hecho conmocionó a la opinión pública nacional, pero no pasó mucho. Es parte de la impunidad ambiental en que vivimos. Se puede robar un río, un potrero o tierras comunales de pueblos indígenas que no pasa nada.

Quizás por ello es que de manera reciente, empresarios de la palma africana o de la caña se robaron un su río en la Costa Sur. En este caso fueron dos: el Madre Vieja y el Achiguate. Simplemente desviaron los ríos de su cauce y dejaron sin agua a las comunidades de aguas abajo. Todo porque ellos empresarios consideraron que los recursos naturales del país podrían ser utilizados como propios. Total, el Estado no hacía nada y además, quedaba entre cuates.

En el caso del río Madre Vieja y el Achiguate, la sequía provocada por el desvío del torrente de agua para uso de plantaciones como se indica, dio como resultado que las comunidades río abajo, montaran en cólera y de manera colectiva rompieran los diques que desviaban los ríos de su cauce natural, ante la mirada estupefacta del país, que leyó en esa encolerizada acción comunitaria una especie de Fuente Ovejuna rediviva.

De momento los empresarios palmeros o cañeros guardan silencio pues saben del delito cometido al desviar recursos naturales dejando a miles de personas sin agua y condenando a regiones enteras de mangle a la desaparición. Todo por la voracidad exponencial que se ha apoderado de ciertos empresarios que no escatiman trucos y trampas para hacer más rentables sus emprendimientos.

El uso del agua, de acuerdo a normas en donde exista responsabilidad estatal, los empresarios deberían pagar por servicios ambientales, pues el recurso hídrico no es privado y no puede privatizarse. O secuestrarse por particulares. En esos días solo se vio a un gobernador o alcalde de Escuintla participar como mediador al momento de la ruptura de los diques que desviaban el curso del agua de esos ríos. Pero más allá no hay nada, de momento hay que decir, que ponga en cintura a los empresarios y les enseñe vía procesos penales la gravedad del delito cometido.

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