Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Don Jimmy: pásese para acá

El poder total, está en sus manos.

 

— Silvia Tejeda
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“Pásese para acá” decimos cortésmente los guatemaltecos, cuando queremos salvar a alguien, de la lluvia, del sol o de una situación incómoda para que mejore su condición de desventaja. Así he titulado el artículo, porque veo a nuestro Presidente envuelto en un opaco manto que pretende sujetarlo, de entrada, para que su figura de poder sirva a los mismos intereses de quienes se sirven y se han servido de Guatemala, como que fuera su coto de saqueo e impunidad.

Es necesario hacerle ver, ubicarlo, para que las roscas, que saben hacérsele indispensables, no tomen las decisiones de su mandato entregándonos a todos, a los mismos círculos de quienes solamente les gusta que veamos el ámbito, el entorno y la situación del país, como a ellos se les antoja y se les ha ocurrido secularmente. Lo instamos para que se ubique como la primera figura del país. Y para que se dé cuenta de la magnitud de su poder, acompañado de la soberanía del pueblo. Se vuelve impostergable recapacitar y darse cuenta que, si bien fue el candidato de un partido político, fuimos la mayoría de votantes quienes lo elegimos. Por esa ineludible causa usted es el Presidente de todos y así, nos debe representar.

Los ejemplos más cercanos de que, entre usted y el partido que lo propuso no existe afinidad de criterios políticos, los hemos vivido estos días. Después de que usted, –como su candidato– prometió que, dentro de su partido no aceptarían el transfuguismo. Les valió. En la propuesta del partido FCN-Nación, ante el pleno del Congreso de la República, propuso modificar la Ley del Ministerio Público para desarticularlo maniatándolo, también. Actitud que lo puso a usted en entredicho frente a la sociedad y frente a todas las instancias que han visto con optimismo sus reiteradas declaraciones y postura expresando que apoyará al Ministerio Público y a la CICIG porque combatirá todos los ejes de corrupción y criminalidad que dentro del Estado sembraron y cosecharon sus antecesores.

Aceptamos que es un político, neófito. Como admiramos que tampoco es pervertido ni corrupto. Se intuye que, en muchas de sus decisiones improvisará, no importaría. Si cada decisión que tome y cada reglamento que imponga sea para quitarle a los saqueadores el poder y para que la equidad sea un ideal de su gobierno. No aceptamos, ni permitiremos, que lo conviertan en una marioneta con carisma, ni que le vean la cara de “payasito bueno” mientras los hábiles titiriteros de siempre, tomen completamente el escenario del gobierno, abusando de su calidad de asesores o asistentes para que, a sus espaldas, sigan comandando las instituciones y dependencias del Estado. Acuérdese. El partido político que lo propuso debe ser su aliado, el seguidor de sus mandatos. Secundarlo. Nunca su opositor ni su comandante. Recapacite.

El panorama se aclara cuando se observa que el país va eligiendo su destino entre dos perspectivas políticas diametralmente opuestas: La primera, es la de la mayoría de guatemaltecos que pensamos que usted puede rodearse de personas honradas, capaces y dignas para el desempeño de los cargos públicos, y que no se deje imponer, ni nos entregue a las mismas redes de saqueadores. La otra, es la de quienes, con subterfugios, mentiras y falsedades están movilizándose para que sus peones serviles y bien pagados, sigan manejando los organismos del Estado y las dependencias de gobierno. No queremos gobernadores que han servido a las mafias políticas, para que vuelvan a enlazarse, ni que usted se deje instrumentalizar con el nombramiento de un representante ante la Corte de Constitucio-nalidad, que sea peón de la impunidad.

Es un valioso momento para que los guatemaltecos observemos sus decisiones: Si avalará candidaturas que le impongan los poderes del oscurantismo, que lo estarán acoquinando; o si seguirá los dictados de su corazón de hombre sano y comprometido con reivindicar los abusos cometidos con este pueblo. El poder total, está en sus manos. Si es esa su decisión, “pásese para acá”, aquí donde nos cobijamos la mayoría de despojados, los que ejercieron su voto confiados en que, mucho hará, por combatir la injusticia, el abuso de poder, el nepotismo y el saqueo generalizado.

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