Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Opinión

No los dejemos solos

Fecha de publicación: 25-02-16
Por: Jose Rubén Zamora

Después de periodos muy, pero muy prolongados sin esperanzas ni norte, de sueños rotos e incontables escándalos de corrupción política, financiera y económica, que han dominado nuestra vida pública, de estar atrapados entre el fango sin remedio aparente, ahogándonos en un caudaloso y denso río de estiércol, han aparecido en el horizonte cuatro seres humanos excepcionales que pueden conducirnos, si los apoyamos y acompañamos, a librarnos de la impunidad, de las mafias criminales, de la cleptocracia, de los mandatarios y sus ministros de Estado, que las 24 horas, como aves de rapiña voraces, se corrompen sin descanso y tienen, siempre listo, un jet para llevarlos a sus villas y mansiones de descanso (es decir, donde recuperan vigor para seguir asaltándonos) en Miami, Nueva York, Roatán o Europa, donde, como en Guatemala, poseen además caletas atascadas y hasta desbordadas de millones de dólares.

Iván Velásquez, comisionado de la CICIG, con su vasta experiencia y cultura, humildad y educación sofisticada, profesionalismo, madurez y compromiso, su gran humanismo; Jorge de León Duque, procurador de los Derechos Humanos, con su independencia, juventud, humildad y don de gentes, sus valores, principios y convicciones, capacidad profesional y enorme sensibilidad humana; Thelma Aldana, fiscal general y jefa del MP, mujer notable, con un liderazgo firme y decidido, con objetivos claros y bien definidos, comprometida en la lucha contra la impunidad, con claridad de dirección y que ha sabido interpretar las exigencias de su tiempo respondiendo como es debido, pensando en las siguientes generaciones de guatemaltecos; y Todd Robinson, el señor embajador de Estados Unidos, diplomático profesional, experimentado, ciudadano global por excelencia, consciente de los grandes retos y desafíos que enfrenta nuestra sociedad, y siempre dispuesto, en la medida de las posibilidades, a abordarlos apropiada y pertinentemente, para que juntos encontremos la senda de una genuina democracia, los mercados competitivos, la igualdad de oportunidades, la difusión y popularización de la riqueza, el Estado de Derecho, y el respeto a los derechos humanos, la transparencia, la civilización y la decencia.

A ese póker de ases solo le falta que Carlos Mencos, contralor general de Cuentas, se suba al caballo, rompa cualquier lazo con el pasado y con el presente y apueste por un futuro sin corrupción y sin impunidad. La alianza de los cinco sería imparable y no habría obstáculo capaz de resistir nuestro progreso triunfal.

Si nos sumamos a sus esfuerzos, si les pedimos que junten sus talentos y que construyan una alianza sólida y, además, los fortalecemos, ellos pueden ayudarnos a conducir nuestra energía colectiva para desmantelar las mafias criminales, empresariales y políticas y sus cuerpos y estructuras clandestinas que nos tienen flotando precariamente entre el pestilente estiércol.

Cerremos filas con estas cuatro personas, que indispensablemente deben de ser cinco funcionarios clave que pueden significar la diferencia en nuestra vida y porvenir.