Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

No cuidan al Presidente

Revientan su gallina de los huevos de oro.

— Edgar Gutiérrez
Más noticias que te pueden interesar

En el anecdotario del antiguo Palacio Nacional se encuentra esta pieza: “–Presidente, nos traicionó Montalván. –Mire pues… quién lo iba a decir… (lección) para la próxima…”. Era la media mañana del 23 de marzo de 1982, cuando un alto oficial le informó al general Romeo Lucas García que su jefe de Estado Mayor Presidencial había negociado, aparentemente sin su consentimiento, la capitulación del gobernante ante los jóvenes oficiales alzados.

Lección “para la próxima”: antes de votar a un Presidente la ciudadanía debe preguntarse quién es el dueño del taxi que conduce al candidato a Casa Presidencial, quiénes los pilotos y custodios y de dónde viene el patrocinio de última hora. En 2015 la gente votó a un Presidente que representaba la ruptura con la “vieja política” y este, por lo que se aprecia a 40 días de haber asumido el poder, quedó secuestrado por personajes que del Estado solo conocen –y han practicado– las viejas formas ruinosas de hacer la política, y que ideológicamente resultan anacrónicos para la sociedad y el mundo de hoy.

Por eso la bancada FCN-Nación y el perímetro del Despacho Presidencial más que reductos antediluvianos, son cavernas donde se maquila lo peor de la historia de corrupción al menudeo, hasta ahora, y maniqueísmos ideológicos que quisimos sacudir desde hace una generación. Pero quizá eso no es lo más preocupante, al cabo es parte de las tensiones políticas normales de un país. El problema es que cuando un Presidente está secuestrado por su primer círculo, se rompe, sin necesidad de capitulación formal, la línea institucional de mando. Es una expresión poco disimulada del vacío de poder que, al cabo, resulta insostenible, mejor dicho, escandalosa en tiempos dominados por sociedades tele-informadas y las redes sociales.

Las señales de esa pérdida de la autoridad política son el reclamo público del Vicepresidente sobre los diputados tránsfugas no consultados, y de varios Ministros de Estado que en sus decisiones y declaraciones van en contra de la dirección antes dicha del Presidente. En privado, como suele ocurrir, la situación es peor. Un excoronel, Melgar, asesor, visita a los ministros ordenando nombramientos. No tiene cargo ejecutivo ni responsabilidad formal, pero habla en nombre del Presidente, y a veces este ex post lo refrenda. En Casa Presidencial afirma que él es quien manda. Otro excoronel, Aragón, dice que el jefe es él. Esas señales son replicadas en la bancada oficial con otro excoronel, Ovalle. Y desde ambos lugares llegan los estruendos de órdenes auto-atribuidas hasta los tribunales.

En vez de proteger al Presidente y procurar sus políticas, asumen el poder y debilitan la autoridad electa. Táctica y personalmente les puede resultar placentero y hasta redituable. Visto desde fuera, ellos comenzaron prematuramente a reventar su “gallina de los huevos de oro”. Ahora no hay un Montalván de Lucas García; hay, al menos, cinco visibles. Así las cosas, en vez de estabilizar la democracia estamos retrocediendo al sendero del Estado fallido, pues al Congreso también le están creciendo hongos de la “vieja política”. Y la ciudadanía apenas comienza a tomar nota.

Etiquetas: