Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La resistencia a cambiar de fondo, no de forma

La discusión es poco profunda y se basan en fantasmas ideológicos.

— Richard Aitkenhead Castillo
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La sociedad guatemalteca tiene una gran capacidad para cambiar de forma pero no de fondo. Los temas en debate en la agenda nacional regresan cada cierto tiempo pero las posiciones siguen estancadas en el tiempo. El tema agrario se estancó en los cincuenta, la estructura de gobierno refleja los equilibrios de los ochenta, los temas de derechos humanos mantienen la lógica del conflicto interno, y el debate económico, se mantiene estancado desde los años noventa. El debate se mueve por posiciones y no por intereses. Al final, sobrevive la parálisis con apariencias de cambio. El mundo, mientras tanto, cambia en forma acelerada.

El primer ejemplo se relaciona con el tema de la propiedad. Para unos no admite concesiones de ninguna índole, ni tan siquiera para temas de interés nacional o de infraestructura prioritaria. Los otros creen todavía que no hay desarrollo sin reforma agraria o de la promoción del minifundio, independiente de los fracasos en muchas partes de nuestro hemisferio. Los moderados, intentan cambios sin extremismos y son recelados por ambos bandos, por ingenuos o timoratos. La discusión es poco profunda y se basan en fantasmas ideológicos.

El esfuerzo ciudadano de exigir transparencia, combatir la corrupción y perseguir el delito, así como promover un gobierno más cercano a las necesidades e intereses ciudadanos, no es posible sin cambios a las estructuras de gobierno. La crisis ha hecho evidente los abusos de la estructura actual. Abusos en temas de personal, en compras, en asignación de obras, en manejos ilegales del presupuesto, en evasión fiscal, en las estructuras encrustadas en los cuerpos de seguridad. Todo ello requiere cambios de estructura no de forma. Pretender que el mismo Congreso, hoy pretenda ser parte de la solución y no foco central de los problemas nacionales, es una burla a la inteligencia ciudadana. De nuevo, es cambiar la forma, sin modificar el fondo.

En materia económica, los ciclos se repiten, entre quienes resisten toda regulación a la actividad privada, y los que creen que el progreso y la mejora del nivel de vida se realiza por decreto. Entre quienes promueven la apertura y la competencia, y quienes la resisten. Entre quienes dan empleo y quienes teorizan sobre cómo generar empleo. Desde los que generan desarrollo sostenible, y los que lo impiden o los que amenazan la sostenibilidad ambiental. De nuevo, no es un debate sobre medidas prácticas sino una batalla de posiciones y dogmas ideológicos. El mundo avanza en otra dinámica y velocidad. Nosotros seguimos atrapados en Macondo. Guatemala está estancada en posiciones y no es capaz de encausar el diálogo hacia intereses, que siendo diversos, permiten encontrar acuerdos y equilibrios que se traducen en progreso y desarrollo. Es momento de cambiar el rumbo, de lo ideológico, a lo práctico. Es tiempo de dejar de buscar atajos y usar cortinas de humo ante problemas reales. Se requieren cambios de fondo y no de forma.

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