Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Miscelánea

— jorge palmieri
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Un poco de historia (9)

Asesinato de Reina Barrios

Nos habíamos quedado en que el 8 de febrero de 1898, a las 8 de la noche, frente a la casa número 8 de la 8ª calle (¡fatídico número 8 para él), el entonces Presidente de la República, General José María Reina Barrios, fue asesinado de un balazo en la boca por el ciudadano británico nacido en Suiza Edgar Zollinger, quien vino a Guatemala contratado por el finquero quetzalteco Juan Aparicio hijo para trabajar en sus fincas. Tienen razón quienes dicen que “en boca cerrada no entran moscas”, a lo cual se debe agregar que en boca cerrada no entran moscas, ni tampoco balas, porque Reina Barrios iba caminando a pie a la casa de la actriz Josefina Roca, que vivía por ahí, cuando se topó con Zollinger, quien le saludó en inglés diciéndole: “Good night mister president”, y al abrir la boca para responderle el saludo, Zollinger aprovechó para dispararle un balazo en la boca. Tras de lo cual salió huyendo, pero a las pocas cuadras le alcanzaron los guardaespaldas del presidente, que caminaban a corta distancia de él, y le mataron a golpes. Por lo que nunca fue posible descubrir el motivo del magnicidio, ni quién fue el autor intelectual. Y aún después, para asegurarse de que estaba muerto, el agente Emilio Ubico Urruela (tío de Jorge Ubico Castañeda), llegó hasta donde estaba el cuerpo sin vida de Zollinger y vació su revólver sobre el cadáver, por lo que desde entonces se le apodó “mata muertos”. Se especuló que Zollinger le asesinó en venganza porque vino de Europa contratado por Aparicio para trabajar en sus fincas, y le tenía mucho afecto, y quiso vengar su muerte porque poco tiempo antes este había sido fusilado en Quetzaltenango junto a otros involucrados en una rebelión de protesta por la reelección de Reina Barrios cuando, por Decreto del 24 de abril de 1897, la Asamblea Legislativa prorrogó sus sesiones por el tiempo que fue necesario. Pocos días antes de ser disuelta, por Decreto 360 de 28 de abril se nombró designados a la Presidencia, primero el licenciado Manuel Estrada Cabrera y segundo el general Manuel Soto. Y en agosto de 1897 se convocó a una Asamblea Constituyente que prorrogó cuatro años más el período presidencial.

Esta prórroga causó descontento porque se comprobó que la intención de Reina Barrios era perpetuarse en el poder. Por lo que surgieron protestas por todas partes y el 7 de septiembre unos insurrectos tomaron cuarteles y oficinas públicas de San Marcos y marcharon a Quetzaltenango con un ejército integrado por trabajadores, comerciantes y profesionales. Los líderes del movimiento fueron el acaudalado finquero y filántropo Juan Aparicio hijo y el licenciado Sinforoso Aguilar, Alcalde de Quetzaltenango, quienes fueron traicionados por un supuesto amigo y entregados a los militares leales a Reina Barrios. Por lo que el 13 de septiembre, Reina Barrios ordenó que les fusilaran. Pero Aparicio y Aguilar eran muy queridos por la sociedad quetzalteca que suplicó al presidente que no les fusilara, a lo cual este accedió y ordenó a su Secretario de Gobernación, Manuel Estrada Cabrera, telegrafiar de inmediato el mensaje perdonándoles la vida. Se dice que el licenciado Estrada Cabrera tenía una vieja rencilla con la familia Aparicio porque esta había acusado a su mamá, Joaquina Cabrera, de haberse robado de su casa una vajilla de plata, pero fue absuelta al comprobarse que no había sido ella. Por lo cual retrasó el envío del telegrama hasta después de que Aparicio hubiese sido fusilado. Al darse cuenta de esto, Reina Barrios reprendió a Estrada Cabrera y le envió a Costa Rica en una comisión diplomática, pero cuando regresó fue destituido como Secretario de Gobernación, pero continuó siendo primer designado a la Presidencia.

Por lo que en esos días corrió la sospecha que el ex-Secretario de Gobernación y Primer Designado a la Presidencia, licenciado Manuel Estrada Cabrera, estaba involucrado en el magnicidio, como venganza porque Reina Barrios le había destituido a pesar de haber sido su amigo y consejero legal durante su gobierno, aunque esta versión jamás se probó. También corrió el rumor de que el autor intelectual había sido su jefe de Estado Mayor, General Salvador Toledo, porque se había descubierto que era amante de la esposa del presidente Reina Barrios, Argelia Brenton, quien por ese motivo había sido repudiada por Reina Barrios y para entonces ya tenía seis meses de embarazo. Pero esta versión tampoco se probó.

Manuel Estrada Cabrera

No fue esta la primera aparición en la historia política de Guatemala del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero de aquí en adelante se convirtió en el personaje más discutido y controversial que merece que se haga un detenido estudio sobre su persona y sobre su largo período de 22 años por la Presidencia de Guatemala. Porque no es fácil comprender cómo un civil quetzalteco, de origen tan humilde, pudo lograr mantener en jaque a los numerosos militares ambiciosos de poder. Naturalmente, es fácil de comprender que muchos historiadores le hayan satanizado por haber sido un implacable dictador despótico, pero a estas alturas del siglo XXI hay que colocarse en esa época para hacer un juicio imparcial de su paso por la historia política nacional.

Tan pronto Estrada Cabrera se enteró del magnicidio, se presentó al Palacio de Gobierno y exigió a los ministros, que estaban reunidos, que le entregaran la Presidencia porque le correspondía por ser el primer designado. Después de una corta deliberación, los ministros reconocieron el derecho de Estrada Cabrera y el 9 de febrero de 1898 le hicieron entrega de la Presidencia interina. Y de ahí en adelante gobernó dictatorialmente a Guatemala hasta 1920, cuando fue derrocado por el Movimiento Unionista y el Congreso le declaró “Incompetente para gobernar” después de 20 años de hacerlo.

Licenciado Manuel Estrada Cabrera (1857-1924)

Licenciado Manuel Estrada Cabrera (1857-1924)

Después del asesinato del General José María Reina Barrios, asumió la Presidencia provisional (del 9 de febrero al 2 de octubre de 1898) el primer designado que era el
ex-Secretario de Gobernación y Justicia, licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero ya en la Presidencia le fue fácil reelegirse del 2 de octubre de 1898 al 15 de marzo de 1899. Y reelegirse después del 15 de marzo de 1899 al 15 de marzo de 1905. Y se reeligió para el siguiente periodo comprendido entre el 15 de marzo de 1905 al 15 de marzo de 1911. Y después se hizo reelegir para otro periodo del 15 de marzo de 1911 al 17 de marzo de 1917. Y, finalmente para el siguiente periodo, del 15 de marzo de 1917 al 15 de marzo de 1923, pero no terminó este periodo porque fue obligado a renunciar el 8 de abril de 1920.

Después de su derrocamiento por el Movimiento Unionista, se han escrito las más diversas historias sobre su larga y violenta participación en la historia de Guatemala. Ha habido quienes la han analizado exaltando lo positivo que logró hacer y quienes le han execrado por lo negativo que fue por la imposición de su autoritarismo por medio de la violencia. Pero debe tomarse en consideración de que un hombre que fue Presidente de la República de 1898 a 1920 tiene que haber causado las más diferentes opiniones. Algunas de las cuales creo conveniente dar a conocer.

Asimismo, inspiró a varios de nuestros máximos escritores, como Rafael Arévalo Martínez, que escribió “Ecce Pericles”, Carlos Wyld Ospina escribió “El Autócrata”, Adrián Vidaurre escribió “Los últimos treinta años pasados de la vida de Guatemala”, Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura 1967, escribió su emblemática su novela “El Señor Presidente”. (Continuará)

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