Viernes 20 DE Julio DE 2018
Opinión

Realidades sobe el tipo de cambio

La política de promoción de exportaciones puede hacerse por la vía del tipo de cambio o por la vía de la mejora de la productividad.

— Richard Aitkenhead Castillo
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Uno de los temas mencionados a inicios del nuevo gobierno ha sido un cambio de la política cambiaria. La información se refería a la necesidad de depreciar para ganar competitividad para nuestro sector exportador. No tardaron los comerciantes en señalar que eso significaría una pérdida de capacidad de compra para el guatemalteco promedio. El banco central, por su parte, explicó que la política ha sido mantener la libertad y flexibilidad cambiaria de acuerdo con la oferta y la demanda de dólares. El debate parece a punto de reabrirse.

No es una decisión fácil. La política de promoción de exportaciones puede hacerse por la vía del tipo de cambio o por la vía de la mejora de la productividad. El verdadero peligro es no tener una visión clara e implementar un poco de cada enfoque. En el caso de Guatemala hay elementos claves que deben ser resaltados. El primero de ellos, la importancia de las remesas en nuestro sector externo y en el equilibrio cambiario. Guatemala importa mucho más bienes que los que exporta, pero las remesas casi equilibran la cuenta corriente y con los capitales que ingresan, por inversiones y deuda, entran más dólares de los que salen cada año, en promedio. Tenemos actualmente el mayor nivel histórico de resevas internacionales por lo que la depreciación del tipo de cambio requiere de alterar el funcionamiento del mercado. No hay condiciones para una depreciación de mercado y promoverla es optar por la fijación política del tipo de cambio.

En segundo lugar, la reforma constitucional que limitó la capacidad de endeudar al banco central para financiar al gobierno ha dado sus frutos. Los niveles de inflación y de tasa de interés son los más bajos de nuestra era democrática. El déficit fiscal ya no se financia con emisión monetaria. Esto pone un límite al gasto público que implica que todo aumento importante de gasto debe ir acompañado de un aumento de la recaudación tributaria. No hay atajos ni máquinas imprimiendo billetes por orden de los políticos. La inflación está bajo control.

La inversión en Guatemala, por tanto, tiene acceso a tasas de interés competitivas. Otras reformas positivas han sido las del sector eléctrico y las telecomunicaciones. La reforma eléctrica ha madurado y tenemos ahora más oferta que demanda, lo que permite costos más competitivos de energía eléctrica para el sector productivo. Falta todavía la reforma de la tasa de alumbrado público que sigue afectando al consumidor de bajos recursos en el interior de la República. Las telecomunicaciones hoy tienen cobertura nacional y un esquema de competencia que debe ser preservado. El desafío es mejorar la infraestructura y logística para ser más competitivos y crear esquemas de reducción de costos sin afectar el salario. Es peligroso buscar el atajo de la manipulación del tipo de cambio. Toca el camino díficil; la búsqueda de mayor productividad, a pesar que otros países apuesten a manipular el tipo de cambio o construir paraísos fiscales.