Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El fantasma de Perenco

“En tiempos de ¡Justicia Ya! vamos a hacer lo que nos corresponde” Andreas Lehnhoff, exministro del MARN.

— Carol Zardetto
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La renovación del contrato de Perenco es un caso ejemplar que ilustra cómo se han negociado los recursos naturales de nuestro país sobando ilegalidades en nuestras narices. En el año 2010, el presidente Álvaro Colom firmó la negociación con Perenco a pesar del escándalo público. Como un traje hecho a la medida, los congresistas habían reformado el Artículo 12 de la Ley de Hidrocarburos que prohibía expresamente la prórroga de los contratos de explotación en detrimento de un sano proceso de licitación que beneficiara al país. Adicionalmente, estaba la violación a todo el marco jurídico ambiental. Para empezar, el tratado de libre comercio CAFTA-DR, en su Artículo 17.2 establece que: “Las partes reconocen que es inapropiado promover el comercio o la inversión mediante el debilitamiento o reducción de las protecciones contempladas en su legislación ambiental interna”. El Parque Nacional Laguna del Tigre forma parte de la Reserva de la Biosfera, según la Ley de Áreas Protegidas de Guatemala y es de importancia mundial en términos de sus recursos naturales y culturales.

En el año de 1990 el Estado de Guatemala ratificó la Convención sobre Humedales (Ramsar, Irán 1971) e incluyó el Biotopo Laguna del Tigre (núcleo del parque) en la lista de humedales de importancia internacional. En 1993, el Gobierno de Guatemala solicitó que Laguna del Tigre fuera incluido en el Registro de Montreux para garantizar su conservación. En 1997, solicitó la aplicación del Procedimiento de Orientación para la Gestión para encontrar solución a los problemas que se presentaban en el lugar. Tres consultores internacionales recomendaron que el contrato de Perenco no fuera renovado.

La maquinaria política y burocrática para lograr la renovación del contrato 2-85 de Perenco, se puso en marcha desde el año 2008 con la promulgación de la Ley del Fondo para el Desarrollo Económico de la Nación. Esto se hizo a pesar de las objeciones de las organizaciones ambientales. No obstante la suciedad del proceso, el Presidente firmó.

Hoy el caso resucita. El exministro del Medio Ambiente Andreas Lehnhoff inició una denuncia penal en contra del gabinete de Álvaro Colom. Pero la brasa no está solamente en manos del sistema de justicia. El CONAP y el MARN están en el centro de la situación. Durante los gobiernos de Álvaro Colom y de Otto Pérez Molina, las autoridades de ambas instituciones jugaron sucio: expedientes perdidos, o archivados en el fondo de la nada. En todo caso, la petrolera funcionó hasta ahora sin un estudio de impacto ambiental autorizado. Hoy le toca al impoluto Jimmy poner sus manos en el asunto. Dicen sus fans que es un tipo probo. La cuestión es, ¿qué hará frente a los intereses de una petrolera poderosa? ¿Representará los intereses de Guatemala? ¿O será un nuevo gestor de negocios para Perenco?

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