Martes 21 DE Mayo DE 2019
Opinión

El maquiavélico papel de la estrategia de contrainsurgencia

El juicio Sepur Zarco expone otra arista del conflicto armado.

Fecha de publicación: 08-02-16
— María Aguilar

Adicional a la importancia, como primer proceso que juzga la violación sexual como arma de guerra dentro del país en donde ocurrieron las violaciones, el juicio Sepur Zarco expone otra arista para comprender lo que significó el conflicto armado y es la diferencia étnica y de clase entre los perpetradores. Tomar en cuenta esta disparidad ayuda a explicar cómo y porqué el daño en las comunidades fue profundo.

Precisamente, este juicio se desarrolla teniendo de fondo la desigualdad social de los acusados. Esteelmer Reyes, comandante del destacamento de Sepur Zarco, se presentó en la apertura del juicio desafiando al tribunal. Trajeado y en perfecto castellano derrochó arrogancia desde su posición étnica y de clase, le gritó al tribunal que se negaba a contestar sus preguntas y que no aceptaba su autoridad para juzgarlo por una supuesta enemistad entre la jueza Yasmin Barrios y su abogado defensor Moisés Galindo.

Por su lado, el comisionado Heriberto Valdez Asig llegó con vestimenta sencilla y en un español quebrado, se enfocó en negar los cargos y declararse inocente. A diferencia de Reyes, Valdez Asig es representado por la defensa pública.

Los contrastes sociales entre ambos procesados no excusan los crímenes y aberraciones de las que están siendo acusados. El tribunal en base a pruebas, testimonios y peritajes determinará o no su culpabilidad. Sin embargo, este caso muestra la necesidad de un enfoque de etnia y clase de los planificadores y ejecutores para profundizar en la comprensión del genocidio guatemalteco, especialmente porque muchos de los ejecutores fueron hombres indígenas siguiendo órdenes dentro de un sistema hegemónico que desde la Conquista usó para su beneficio los conflictos en comunidades indígenas.

Valdez Asig no es el primer comisionado afrontando cargos de delitos de deberes contra la humanidad. Otros han sido condenados por masacres como la de Río Negro o Plan de Sánchez. Lo que es claro en procesos que involucran a comisionados o miembros de Patrullas de Autodefensa Civil, es el despiadado y maquiavélico papel de la estrategia de contrainsurgencia que utilizó diferencias y destruyó poblaciones desde adentro, rompió lazos de comunidad, enfrentó a sus integrantes y se aprovechó de todo conflicto.