Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

“Los guatemaltecos somos severos en la crítica y parcos en el elogio”

Dejemos trabajar al Presidente y al Vicepresidente.

— Danilo Parrinello
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Recuerdo haber escuchado por primera vez la frase: “Los guatemaltecos somos severos en la crítica y parcos en el elogio” pronunciada en un discurso por el entonces presidente de la República Carlos Manuel Arana Osorio. Quizá el presidente Arana parafraseó a Tito Monterroso a quien se atribuye la frase “Los guatemaltecos somos pródigos en la crítica y parcos en el elogio”. Desde entonces cada vez me convenzo más que la sentencia, de Arana o Monterroso, no importa quién lo dijo primero, es absolutamente cierta y que describe lo que somos los Chapines. A eso podemos agregar el refrán popular: “A nadie le gusta ver ojos bonitos en cara ajena”. Esta última lo que refleja es envidia hacia la situación, las virtudes, la simpatía, la popularidad o incluso la fortuna de otros. Esto viene a cuenta por la avalancha de reclamos impertinentes y señalamientos, algunos abusivos, que se hace al binomio presidencial que hoy cumple veinticuatro días de haber tomado posesión de sus cargos. Creo yo, no sé qué piensa usted, que si el Código de Trabajo vigente en Guatemala, otorga dos meses de prueba al nuevo trabajador en un cargo, debiéramos dar ese mínimo plazo a quienes con una votación aplastante dimos el mandato para que nos gobernaran durante cuatro años. Recuerdo que en un artículo publicado en estas mismas páginas, de elPeriódico, el día 21 de noviembre del 2015, que titulé No habrá beneficio de la duda decía yo: “…no podemos estar pensando en ‘beneficio de la duda’ y mucho menos en ‘luna de miel’; no, ahora todos tenemos que comprometernos con el presidente Jimmy Morales y con el vicepresidente Jafeth Cabrera para que trabajemos todos juntos para que nuestros gobernantes tengan éxito en su gestión, teniendo claro que si ellos triunfan Guatemala triunfa y si ellos fracasan todos fracasamos. El plazo debe ser de cuatro años, y dejarlos trabajar, señalando errores pero apoyándolos cuando sea necesario. Esta es la última oportunidad. No le hagamos el juego a los corruptos”. Y claro decía, y lo repito hoy, señalar errores es obligación ciudadana pero no tomar una actitud despreciable de pretender hacer la vida imposible a los gobernantes que ni siquiera han cumplido un mes en el puesto. Que los perdedores en las elecciones, los corruptos fuera de la administración pública, no tengan la humildad para aceptar que el binomio presidencial puede poseer mejores condiciones que ellos, lo entiendo. Pero que los “analistas”, los internautas y cualquier ciudadano “de a pie” no tenga la humildad para apoyar a los mandatarios y que a diario lo único que buscan es el más mínimo error para criticar, burlarse o despedazar a los gobernantes como que eso fuera la Democracia, es inaceptable. Criticar sí pero con conocimiento de lo que se dice. Señalar errores sí, pero teniendo una propuesta mejor que ofrecer. No como un candidato, de esos que quedaron en los últimos lugares, que dice “hay que ser iconoclastas”, esos nunca gobernarán por destructores. Son los que ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio.

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