Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Las repercusiones de la deserción escolar

La soledad lo lleva a buscar la calle, los juegos electrónicos que existen en muchas tiendas.

— JORGE H. LÓPEZ
Más noticias que te pueden interesar

El aumento de más de 38 por ciento de la deserción escolar, más que el año anterior, es escandaloso, escalofriante y preocupante, y más allá de los dichos del exministro de Educación, hay otros factores que aún no son incluyentes en las acciones de Estado y que son parte integral del problema, porque no solamente es pobreza, salud o pereza como se quiere mostrar sino es desintegración familiar, falta de empleo, edificios que reúnan técnicamente las condiciones de convertirse en aulas, falta de maestros y maestros capacitados y atención y tiempo. Hay mucha pérdida de tiempo por huelgas, manifestaciones de los maestros, llegadas tarde, ausencias por cualquier motivo y un ciclo escolar pobre que no llega ni a 200 días y los 180 se prestan a descansos por “ser el día del lápiz” o “el día del borrador”.

Si en el pasado era representativo de la deserción de alumnos el campo, porque en el área rural el niño es visto como mano de obra para ayudar a los ingresos del hogar, en la ciudad capital vemos cientos de niños lustradores, vendedores de golosinas explotados por sus propios padres, familiares y bandas organizadas que se dedican al reclutamiento de niños y jóvenes, a los que vemos vagabundeando en la calle pidiendo dinero o vendiendo cualquier chunche en horas de estudio. El exfuncionario destacando su amplia experiencia como docente puso el dedo en la llaga al señalar que una de las causas del ausentismo es la desnutrición infantil y ¿la refacción escolar? Mientras los pactos colectivos del Magisterio, de Salud y Legislativo se llevan correntadas de recursos del erario, muchas veces no hay para llevarles una galleta o un vaso de atol a los niños o un medicamento, pero otros funcionarios se llevaron, se llevan cientos o miles de millones de quetzales para engrosarse sus cuentas personales y enriquecerse ilícitamente y ¿la justicia? Que espere en la antesala del aburrimiento mientras que afuera se ríen a mandíbula batiente de los fallos.

No hay escuelas con edificios propios, y donde alquilan deben el alquiler, la luz o el agua, sin lápices, sin cuadernos, sin libros de texto, porque tampoco existe ya una editorial como la José de Pineda Ibarra que un gobierno hizo desaparecer.

Ah, hacen falta muchas cosas para el proceso de formación de un niño, que se encuentra solo con padres separados, divorciados o alguno de los dos en otro país, aumentando las estadísticas de los deportados y con deudas o esperando su momento. La soledad lo lleva a buscar la calle, los juegos electrónicos que existen en muchas tiendas donde también se vende cerveza para emborracharse de tristeza o de tedio. Maestros que asuman su rol principal, que fortalezcan su vocación y den sus clases íntegras, completas, que sean alfareros de la cultura y educación. La marcha reciente los maestros solo encumbraron su deseo de faltar a su responsabilidad de dedicar tiempo a sus alumnos y ser un modelo a seguir, sin irrespetos, sin arrogancia, porque lo que pidieron no les atañe. Comparto estos dos Proverbios: Espinas y trampas hay en la senda de los impíos, pero el que cuida su vida se aleja de ellas. Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.

Etiquetas: