Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

La historia abre puertas a Jimmy Morales

Otra oportunidad al Polochic.

Fecha de publicación: 28-01-16

Finalizando la década anterior, la familia Whitman propietaria visible del ingenio CHABIL UTZAJ, allá en el norte de las Verapaces, se declara insolvente para afrontar pagos a los acreedores bancarios de aquella inversión, en medios de prensa, se habló de US$50 millones, como la base que los nuevos inversores debiesen aportar para “levantar” el fallido proyecto Whitman. Es aquí en donde aparece el Grupo Pellas de Nicaragua que negocia con acreedores y se hace con los activos. En el ínterin se presentan dos situaciones dignas de comentar: el gobierno de Álvaro Colom se cohibió de asumir aquella deuda y lanzar un ambicioso proyecto de desarrollo rural en la zona. La segunda cuestión es aún más dolorosa y es que para expeditar la nueva inversión se manda desde el Ministerio de Gobernación “socialdemócrata” ejecutar las órdenes de desalojo emitidas por Juzgados zonales, en contra de pobladores que sembraban alimento en terrenos que el ingenio reivindicaba propios. La cauda es conocida.

Es decir, Álvaro Colom, perdió la histórica oportunidad de impulsar el desarrollo en la zona del Polochic y en contrario la mácula del desalojo violento le acompañará por siempre. La vida es así y por diversas razones: inundaciones de fin de año (2015), zozobra violenta en el área, baja de precios internacionales del azúcar, escasez de nuevos inversores. Ninguna explicitada oficialmente por el Grupo Pellas. Las operaciones del ingenio en cuestión se encuentran varadas y existen indicios fuertes de que esto será definitivo. Entonces, se abre una nueva oportunidad para el Estado de Guatemala: resolver en definitiva uno de los conflictos territoriales y agrarios más impactantes de los últimos años e iniciar una senda al desarrollo económico social en la zona. Aquello implica básicamente decisión política, lo subsiguiente será la larga fila de trámites a solventar y por supuesto la necesaria inversión pública, para sanear la propiedad, las adjudicaciones correspondientes y la puesta en marcha de un plan de acción que contemple acceso a la tierra, asistencia técnica y mercado. No se trata de caridad es un plan de inversión con réditos económicos, sociales y políticos en el corto plazo.

Hay algo extraño en el Polochic: Energía Q’eqchi’. Quizá esto haga que la cuestión vuelva a la mesa Presidencial. El Gobierno, nada tiene que perder y mucho que ganar. Tiene ante sí, la ocasión de dejar para la historia: un Polochic relanzado al futuro, en paz y con nuevas garantías ambientales, lejos muy lejos de cualquier posibilidad de desalojo, campesino.