Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Un signo alentador

Los jefes de bloque presentaron el pasado viernes 22 la iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Congreso.

— Renzo Lautaro Rosal
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Poco menos de dos semanas han transcurrido desde la toma de posesión del presidente Morales y del recambio de autoridades en el Congreso. Mientras el inicio del primero ha sido titubeante, producto de falta de preparación, exceso de confianza y resistencia a entender los vientos de cambio que contradictoriamente son los causantes de su llegada al poder, los ritmos en el Legislativo anuncian mejores condiciones para responder a una parte importante de las demandas ciudadanas. El discurso del diputado Mario Taracena puso sobre la mesa lo que ahora, días después, puede ser una medida asertiva y real, la reforma a la Ley Orgánica del Congreso. Poner a disposición pública la lista de plazas y salarios del renglón 011 ha generado estupor y ola de críticas. Divulgar las listas de contratos bajo los renglones 022 y 029, ha dado como resultado que las molestias se conviertan en rabia. Primeros golpes que seguramente no han sido fáciles por las múltiples resistencias presentes, pero marcan pautas interesantes para poner alto al conjunto de desmanes que lo han convertido en el pilar del Estado más cuestionado, más señalado de corrupción y vicios, por tanto, el menos apreciado.

La distribución de comisiones, más allá del hecho que el nuevo partido oficial pasó de noche su posibilidad de tener algún tipo de control sobre las de mayor peso, advirtió otra lamentable realidad: muchas comisiones, la mayoría absolutamente improductivas, generadoras de gastos onerosos que sirven para que diputados ociosos hagan como que trabajan. Cada una de ellas genera gastos de Q30 mil al mes. Así no hay presupuesto que aguante. A esto se suma la presencia de familiares de congresistas como empleados, listados de seudoasesores producto de complacencias y tráfico de influencias; más adelante, contratos de proveedores y otorgamiento de otro tipo de beneficios perversos; agujeros por todos lados.

Ya sea como medida de sobrevivencia para unos o imagen de otros que quieren responder a las exigencias en favor del cambio, los jefes de bloque presentaron el pasado viernes 22 la iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Congreso, instrumento para poner coto a los vicios que han tergiversado el sentido de ese organismo. Reformar el procedimiento de las interpelaciones para que dejen de ser mecanismo obstaculizador, eliminar el transfuguismo, evitar nombramientos y contrataciones innecesarias; limitar el número, integración y recursos de las comisiones; limitar el número de asesores, mejorar la transparencia del quehacer legislativo, crear la dirección de estudios e investigación legislativa, son algunos de los temas sustantivos incluidos. De lo que suceda con esa propuesta dependen varios asuntos: 1) mejorar la representación política, 2) ponerse a tono con las exigencias ciudadanas, 3) eliminar o al menos reducir las estructuras y prácticas oscuras, 4) presionar para que los nuevos diputados se demarquen de las prácticas nocivas, 5) crear condiciones para que haya agenda y resultados concretos. Ahora queda pasar de la ilusión a la realidad.

renzolautro.rosal@gmail.com

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