Jueves 21 DE Febrero DE 2019
Opinión

Gobierno y Congreso: roles invertidos

El Presidente tendrá que dar golpes de efecto.

— Édgar Gutiérrez
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Los primeros diez días de gobierno del presidente Jimmy Morales no fueron buenos. Nunca tomó la iniciativa política y cuando lo intentó se enredó. En su discurso del 14 de enero solo hizo un anuncio, que fue dotar a partir del lunes 18 de medicamentos a los colapsados hospitales con donativos. Pero no funcionó. Aparte de actas mal hechas, su equipo olvidó las normas de donaciones y a la vez dejó abierta la puerta a una mala interpretación de conflictos de interés al aceptar la intervención de los proveedores, que gozan de bajo aprecio social.

Luego vino el destape de la Ministra de Comunicaciones, inhabilitada, de acuerdo a la Constitución para asumir el cargo por irregularidades administrativas ante la SAT y representaciones en las esferas de los contratistas, justamente ante el Ministerio que ahora dirige. Otra sombra que el público aborrece. El tema del crítico Presupuesto Público tampoco fue bien tratado, cuando la primera provisión del Ministro de Finanzas fue pedir ampliación de gastos y colocar deuda interna. Otra vez lo urgente mató a lo importante, cuando la opinión pública quiere saber de cambios, no de inercia.

En medio estuvieron las noticias menores sobre nombramientos grises o abiertamente cuestionados en múltiples dependencias. El Ejército tampoco ha salido indemne de la polarización ideológica que despertó en la primera semana de enero las capturas y la posterior vinculación a causa penal de los viejos mandos militares por graves violaciones de los derechos humanos. La fuerza armada está urgida de un mando civil firme y esclarecedor de su misión, ante el riesgo de caer en confusión y en reyertas políticas que podrían involucionar a la institución.

Del Congreso tampoco llegan buenas noticias para el partido de gobierno, que quedó fuera de las primeras jugadas que marcan la cancha en 2016: la junta directiva y la dirección de las Comisiones de Trabajo. Al revés, del Congreso llegan las noticias sobre dónde está la iniciativa política con acciones simbólicas pero de alto impacto social y mediático, como la publicidad de los contratos laborales y otra serie de gastos opacos y confusos. Ese tambor batiente del arranque de gestión tuvo que haberlo tenido también el presidente Morales.

El cuadro es contrastante, y ni siquiera la batida MP-CICIG contra gobiernos municipales señalados lo pudo ocultar. El olfato político de Mario Taracena lo impulsó hacia la ofensiva, so pena de verse contra las cuerdas, sujeto a presiones de depuración del Congreso; en cambio Jimmy Morales se durmió en sus laurales quizá confiado en el crédito del votante y el respaldo de una parte del sector privado. Por eso los resultados, en estos primeros días, son tan inesperados como alrevesados: Taracena ganó con poco mucho prestigio y credibilidad, mientras el presidente Morales demasiado temprano parece agobiado y contra las cuerdas. Si el Presidente entiende que se gobierna con prosa y no con poesía, tendrá que dar golpe de efecto a muy corto plazo en el campo en el que la sociedad lo espera: la lucha contra la corrupción y por la transparencia.

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