Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

Salario mínimo y sus claro-oscuros frente al salario diferenciado (I parte)

Se inicia la recuperación económica gracias a la intervención del inglés John Maynard.

Fecha de publicación: 23-01-16
Por: Werner R. González

Para ir introduciendo el tema del mercado laboral y de su complejidad en la economía guatemalteca. Al tiempo de arribar (aterrizar) en los argumentos –principios y axiomas– que rigen el sistema de precios (para este caso: precio = salario, por tratarse del mercado laboral). Permítame hacer un breve historial.

Gracias al economista austríaco y profesor de Harvard, Joseph Schumpeter, se conoció; corriendo la segunda década del siglo XX; con meridiana claridad científica que las economías “una construcción humana” experimentan comportamientos cíclicos (para ese entonces) a tramos de entre 30 y 50 años por ciclo. Esto se confirma a la luz de los acontecimientos (altibajos) económicos suscitados tras la crisis económica mundial del 29 (años 1929-1936). A partir de esta fecha (1936), se inicia la recuperación económica; gracias en buena parte a la positiva intervención del inglés John Maynard Keynes; ascenso que perdura un poco más de treinta años y que tiene su máximo florecimiento en la década de los años sesenta, sosteniéndose hasta el año 1973, cuando llega la crisis del petróleo. Cuya cola de desaceleración paulatina perdura de tres a cuatro años más, precipitándose hacia su mínima expresión en el año 1979, cuando cae la segunda crisis petrolera. Acá se cumple el primer ciclo, económico.

El segundo ciclo económico, que perdura aproximadamente otros treinta años, tiene su inicio a principios de los años ochenta que se ha dado en denominar “la década de los años perdidos”. Realmente, es acá cuando el péndulo económico inicia su ascenso hacia la recuperación de las economías (que con pequeños altibajos, como es el caso de la crisis del Tequila “en la medianía de los años noventa”) que se expande hasta el año 2008. Momento en que las economías industrializadas sufren la crisis inmobiliaria cuya ola de presagio alcanza a los países emergentes. Ocurriendo con esto, el segundo ciclo económico.

Posiblemente usted esté preguntándose qué tiene que ver esto de los macro-ciclos económicos con el tema del salario. Tiene una vinculación directa, ya que el precio del petróleo ha influido y sigue influyendo en los costos de producción de todos aquellos bienes y servicios intermedios y finales que basan su elaboración o construcción en los derivados del petróleo (que para nuestro infortunio, son la mayoría).

Estas afecciones en los costos de producción explican en gran medida la movilidad (altibajos) del precio de la fuerza laboral (los salarios) en el mercado laboral. En este sentido, los salarios deben ser aquellos que sin ocasionar pérdidas en las unidades productivas (que los niveles de retorno del capital invertido permitan recuperar los costos de producción), sean al mismo tiempo, aquellos que satisfagan (decorosamente) las aspiraciones conforme a las destrezas y habilidades del oferente (el trabajador).

En economía, esta doble satisfacción se alcanza, justo en el punto donde se intersectan las curvas de demanda y oferta laboral (el llamado Punto de Equilibrio, que hace la función de igualar: “el Excedente del Trabajador y el Excedente de la Unidad Productiva”). El éxito consiste en lograr que este Punto de Equilibrio, perdure el mayor tiempo posible.

Sin embargo, en Guatemala, debido a la complejidad de su mercado laboral, el Punto de Equilibrio pierde su estabilidad (su centroide) con relativa facilidad debido a los niveles de convulsión de la economía en su conjunto (ejemplo: brecha fiscal incapaz de ser reducida, préstamos dedicados a actividades improductivas, gasto público asignado clientelarmente, estadísticas no confiables, etcétera; y esto, sin incluir los altos niveles de corrupción). Por lo que dedicaremos una entrega más, a fondo, para completar un punto de vista económico, social y político que refleje una perspectiva ecuánime del mercado laboral guatemalteco y de su relación con el salario mínimo y sus claro-oscuros frente al salario diferenciado.