Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¡Mercaderes!

Boletos sin retorno a la Isla de la Fantasía.

— Anabella Giracca
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Inadmisible, desgarrador, insostenible, atroz, deplorable, lamentable, ¡una burla! devela lo que ocurre en el Congreso de la República. Mal augurio. El retraso voluntarioso en el cambio de legislatura fue una señal que debemos interpretar sin ingenuidad. Una muestra intolerable en otros contextos políticos. La imposición sobre el cuerpo diplomático e invitados, mostraron la poca seriedad de nuestros políticos. Luego, el mapa que devela la composición de diputados aclara nuevamente una idiosincrasia excluyente. Veintitrés mujeres (14 por ciento) y 134 hombres. La representación de indígenas es aún más lamentable.

En este súbito cortometraje salen a luz los salarios (secreto a voces). Las contrataciones perversas. Niñera, conserje, enfermera y auxiliar de inventarios atizando una nómina que llora sangre, que rebasa a mansalva los derechos sindicales.

Médicos y maestros del sector público que no devengan más de Q4 mil versus la contadora del Congreso ganando Q76 mil 365. O el doctor de cabecera del Legislativo Q40 mil 256, o un conserje Q30 mil 105. Hemos perdido la vocación de servicio. Quienes entran a la política aún no comprenden que el sacrificio y entrega a favor de un pueblo necesitado será premiado por la historia. Pero luego de revisar planillas y pagos, plazas anónimas y mal uso de nuestros recursos, puede concluirse que hoy, hacer política es sinónimo de bacanal, de presentismo e inmediatez.

¿Y las plazas fantasma? El esquema de corrupción es avasallador. Ofrecen puestos como boletos sin retorno a la Isla de la Fantasía. ¿Parten y reparten los salarios? ¿Triangulación de fondos? ¿Diputados de primera, segunda y tercera? Como si fuera poco, queda al descubierto el típico y soez nepotismo haciendo uso y abuso de nuestra voluntad.

Para colmo de males, horas después del juramento, casi un tercio de los diputados renunciaron a su partido, muchos de ellos creando “nuevos” bloques. Indiscutible: sin reformas sustantivas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, y a la Ley Orgánica del Congreso, aumentarán sistemáticamente los mismos flagelos históricos. Donde no hay ideología; donde se desdibuja el compromiso que en campaña se hizo con la gente. Entrega inexistente, más que la que se hace al mejor postor. Al que paga más.

Jamás olvidemos que el Congreso tiene como fin fiscalizar, representar y legislar. Vacíos evidentes. Demandemos oposición constructiva en vez de entrampamiento político. Que los “antiguos” corrijan y los nuevos no repitan. ¡Reivindiquemos! ¡Es nuestra lucha!

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