Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Miscelánea

Fecha de publicación: 18-01-16

1.– Aclaración necesaria

Quiero corregir de mi artículo anterior que el nombre del papá del nuevo Presidente de la Junta Directiva del Congreso de la República, Mario Taracena Díaz-Sol, no era Mario, como equivocadamente dije, sino era Eduardo. Su nombre completo era Eduardo Taracena de la Cerda (q. e. p. d.), apodado “El Mico”, y fue un destacado anticomunista, miembro del partido político Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y cercano colaborador del máximo líder del anticomunismo, Mario Sandoval Alarcón, también apodado “El Mico” (q. e. p. d.), por lo que se dijo que en Guatemala dos micos estaban al frente del anticomunismo.

2.– Uno de los bochornos en el hemiciclo

Cuando finalmente se abrió la sesión con dos horas de retraso, porque el todavía presidente de la Junta Directiva, Luis Armando Rabbé Tejada, se dio por vencido en su vano esfuerzo por tratar de ser reelecto, para lo cual prometía a los diputados que si votaban por él les daría dinero en efectivo y plazas en el presupuesto del Congreso, se produjo el primer acto bochornoso de la temporada cuando el diputado Edgar Rolando Zamora Ruiz, electo como segundo en la lista distrital del partido Visión de Valores (Viva) pero no pudo ser juramentado por no tener su finiquito de ley, se negó a acatar la atenta solicitud que se le hizo de abandonar el hemiciclo porque el reglamento interno del Congreso establece que durante las sesiones no debe estar presente en el hemiciclo ninguna persona que no sea diputado, y advierte que si no obedece se le debe sacar con el auxilio de las autoridades. Sin embargo, Zamora gritó que se negaba a salir y que si querían que saliera le tendrían que sacar cargado. Y con toda desfachatez e impunidad, se quedó sentado en una curul a pesar de que Rabbé le insistió que saliera. Entonces optó por pedir la palabra, pero no le hicieron ni el menor caso. Lo que a muchos nos extrañó fue que cuando Taracena ya había asumido la presidencia, no le hizo salir del hemiciclo por las buenas o por las malas.

3.– ¿Quién con una luz se pierde?

Mario Taracena Díaz-Sol es un veterano congresista que nació a la vida política con el partido Unión del Centro Nacional (UCN) de donde fue expulsado por sus arrebatos de violencia. Después, a finales de los 80 fue recibido en el Partido de Avanzada Nacional (PAN) y en la legislatura del 2000-2004 pasó a formar parte del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). En el PAN estuvo en varias ocasiones a punto de llegar a los golpes con varios miembros del comité ejecutivo nacional, y acostumbraba alzar la voz en las sesiones. Además, algunas diputadas le acusaron de ofenderlas por su condición de mujeres.

En otras palabras, nunca ha tenido “pelos en la lengua” para decir lo que piensa. En la época de los ochenta divulgó una lista de más de doscientas empresas que, según él, no cumplen sus obligaciones tributarias, lo cual puso en conocimiento de las autoridades respectivas, pero estas jamás hicieron nada. Promovió la primera reforma a la Ley Electoral para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) tenga la facultad de supervisar cómo los secretarios generales de los partidos emplean los millones de dólares que reciben del Estado como subvención después de las elecciones generales. Desde que pronunció su discurso inaugural como Presidente de la Junta Directiva dijo un par de cosas acerca de su antecesor y, como guinda del pastel, agregó: “¡Cálmense las víboras!”, refiriéndose a sus colegas diputados.

Twitter@jorgepalmieri