Lunes 23 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Hermosilla pone el ejemplo

Para que otros reflexionemos y sacudamos esa capa de indiferencia que nos caracteriza.

Fecha de publicación: 15-01-16
Por: Silvia Tejeda

Es necesario tener claro que, aunque se esté renovando el equipo de Gobierno, no significa que, de la noche a la mañana, vaya a cambiar la situación de devastación pluralizada que le incidieron al país las veintenas de saqueadores, inmorales, que acompañaron al dúo Pérez Molina-Baldetti, en sus estrategias de robo oficializado practicado por la dinámica de redes operativas. Las acciones más viles que más han afectado a Guatemala en su reensayada historia democrática.

Al nuevo equipo le será muy difícil ir cambiando los nichos de corrupción asentados en los mandos medios que laboran en las instituciones saqueadas, maquillados presupuestos manejados hábilmente con criterios de descubrir la factibilidad de llevárselos como botín en la premiación de la dirigencia de un partido político: el PP.

Repetiré, una y muchas veces, que la situación a la que orillaron a la niñez los saqueadores de turno durante los últimos diez años, es desastrosa y vergonzante, no solo para los delincuentes responsables, sino que también toca la sensibilidad de muchos guatemaltecos que todavía no vivimos en los estratos de pobreza y extrema pobreza en que transcurre la vida de la mayoría. Sufren el dolor de ver a sus hijos sin oportunidades de estudiar, de vacunarlos, de ser atendidos debidamente en cualquier hospital y, lo más duro, verlos morir de desnutrición, porque no tienen medios para darles de comer. ¿En qué país de seres fantasmales nos transformó la maldición de los sibaritas?

La situación pide un cambio de actitud. No se trata de quedarnos con los brazos cruzados, en los eternos señalamientos y lamentaciones, viendo lo que pasa desde los palcos. El drama reclama acción, y el cambio de enfoque de todos los que están capacitados y se convenzan que, ya no se trata de quedarse esperando que el gobernante actual resuelva todo con una varita mágica, lo que tomará muchos años revertir. La realidad urge a convencernos que, si no pone cada cual su granito de arena para ayudar a la niñez y a los jóvenes a salir de su tragedia, sus vidas de abandono y muerte no cambiarán. Por los índices de desnutrición que los afectan Guatemala representa, a nivel mundial, el quinto país donde más se abandona la atención a alimentar a la niñez; el 49 por ciento de los niños padecen de desnutrición crónica, que representa el índice más alto en Latinoamérica y en 33 municipios la desnutrición llega al 70 por ciento. ¿ Son datos señaladores o no?

Ese ingrato panorama de los miles de niños desnutridos sumado a la situación que, cada año, más de 50 mil infantes llegan a los hospitales en busca de auxilio porque han sufrido quemaduras de todos los grados, es la causa que motivó a los integrantes de la “Fundación Juan José Hermosilla” para lanzar una propuesta solicitando la colaboración de otros guatemaltecos en esos humanitarios proyectos.

El ejemplo que están dando el ingeniero Juan José Hermosilla, el ingeniero Federico Bauer y los demás integrantes de la Directiva de la Fundación enfocándola en atender dos de las situaciones impostergables por las que sufren tanto los niños, es para que otros reflexionemos y sacudamos esa capa de indiferencia que nos caracteriza y la transformemos por otra más solidaria con los demás seres humanos que sufren tanto por el abandono y el marginamiento. Es indiscutible sufrir por el resultado de lo que los saqueadores le han robado a tantas vidas humanas, pero ellos ni el dinero devolverán, mucho menos el tiempo perdido. Ya se sabe que los políticos de turno harán lo suyo, al ritmo que las circunstancias económicas se los permitan, pero también este es el tiempo de convencernos que, sin el apoyo y la voluntad de la mayoría, que no vivimos de la política, Guatemala tiene muchas premoniciones de quedarse estancada y que sus niños sigan muriendo de hambre. ¿Qué haremos usted y yo, siguiendo el ejemplo de Juan José Hermosilla por quienes nos rodean en esas situaciones? Es la reflexión más oportuna.