Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El caso que contrae al sistema

Si se toca a uno, se toca a todos.

— Renzo Lautaro Rosal
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Las capturas de dieciocho militares en situación de retiro ha opacado el evento que, supuestamente, iba a monopolizar la atención mediática: la toma de posesión del Presidente electo. Esa acción del Ministerio Público significa que el país comienza a ponerse al día; aunque para eso falten innumerables tramos. El MP terminó de salirse del script esperado por las elites. En 2015 los casos sacados a luz eran parte de una misma agenda, la lucha contra la corrupción. Ahora se trata de un carril distinto, inesperado para algunos. Poner contra las cuerdas a militares de línea dura, que fueron protagonistas de episodios dantescos y que detentaron el control de la impunidad, no es cosa fácil. Si dar ese paso ha significado revolver las aguas para que aflore la justicia, la parte dura será de aquí en adelante.

Dos fenómenos asociados al ejercicio del poder hacen su asomo. El primero, desplazar a un actor clave de su epicentro tradicional; lo que es igual a moverle el piso. Los sucesos del año pasado incomodaron a unos y sirvieron de precaución para otros. Lo que era poco posible era afectar a los intocables históricos. El conflicto armado resultó desastroso para muchos, pero beneficioso para la institución armada y más para quienes estuvieron en funciones de mando, supervisión y operaciones. Sacar tajada, buscar beneficios, aumentar privilegios representaba lo menos por esperar a cambio de ese argumento de defensa de los enemigos, que sigue ostentándose como juego de palabras que pocos se tragan. El activo más importante fue impunidad sin límites, traducido desde el control sobre un inmenso plano de fondos e instituciones públicas, hasta la dominación sobre vastas extensiones territoriales. Cuando una importante muestra de representantes del ejército son puestos contra las cuerdas, ese sistema se contrae buscando dos reacciones: defenderse y contraatacar. De aquí en adelante, el peso recae en el MP esperando que continúen con la presentación de pruebas irrefutables y sobre los tribunales, esperando que algo haya aprendido ese sistema a partir de las pruebas que ha representado el juzgamiento de los implicados en los emblemáticos casos recientes y las presiones ciudadanas en favor de una justicia efectiva, independiente, capaz de resistir las presiones de los sectores oscuros.

El otro factor en juego es la reproducción del poder. Toda expresión de poder busca ese objetivo, el continuismo; la duda es cómo hacerlo y a través de qué medios. Una forma es el elitismo democrático, signado en el instrumento que legitimó el actual proceso político, la Constitución Política; que busca el recambio entre los mismos a través de las elecciones periódicas. En ese sistema, las capturas de la semana pasada representan una afrenta al conjunto de actores que constituyen la elite tradicional. Si se toca a uno, se toca a todos. Eso está por verse, ya que algunas expresiones han mostrado su complacencia a la Fiscal General y quedarían muy mal si ahora cambiaran de opinión. La concepción elitista está bajo asedio desde “La Línea”, “Los Negociantes de la Salud”, “El financiamiento de la Política” y ahora “CREOMPAZ”.

renzolautaro.rosal@gmail.com

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