Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Ni corrupto, ni ladrón

— EDITORIAL
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Poderoso eslogan que valió una presidencia, que se dice fácil y hasta puede ser cierto en referencia a una persona, pero que no basta para cambiar el modus operandi de una organización tan grande y compleja como el gobierno. Si bien se celebra que el primer mandatario tenga un compromiso tan fuerte en esta materia, es importante que él y su gabinete comprendan que se necesita mucho más que sus buenas intenciones y promesas de honradez para hacer un buen gobierno. Hay que tener claro que la población no solo demanda honradez y combate a la corrupción por parte del nuevo gobierno, también tiene alguna esperanza que el gobierno pueda funcionar mejor en algunas áreas prioritarias. Para lo cual hacen falta planes bien estructurados y fundamentados, equipos de trabajo de gente capaz y prioridades claras. Cuestiones respecto de las cuales, lamentablemente, no sabemos mucho a menos de una semana que asuma el nuevo gobierno.

En ese orden de ideas, es conveniente que el nuevo gobierno concentre todos sus esfuerzos en unas cuantas prioridades y no se aparte de ellas hasta no conseguir los resultados deseados. Está claro que no tiene ni el plan, ni el partido, ni los equipos para pretender hacer reformas profundas a lo largo y ancho de la administración pública. Bastaría con que se concentre en concretar y perfeccionar algunas de las reformas pendientes del 2014, en especial las reformas al servicio civil y al sistema de justicia, y en mejorar la gestión en áreas prioritarias de la administración pública. Además, claro está, de atender de manera inmediata la reestructuración de la SAT y buscar cómo detener el voraz apetito de los líderes de los sindicatos públicos por nuevos aumentos de salarios. Con estos pocos temas tendría ya el nuevo gobierno una agenda mínima de trabajo en torno de la cual, seguramente, podría construir una amplia coalición de intereses que lo apoyen en el proceso. Solamente en la medida que pueda ser exitoso en concretar esta agenda mínima de reformas podría el nuevo gobierno tener la credibilidad para abordar otro tipo de problemas de manera exitosa. Por el propio bien del nuevo gobierno y, sobre todo, del país esperemos que todas estas dudas queden disipadas dentro de cinco días cuando asuma la nueva administración.

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