Lunes 19 DE Agosto DE 2019
Opinión

“La Línea” en el transporte urbano de la capital (V parte)

Entre 1986 y 2004, el subsidio se otorgó para gastos de operación.

Fecha de publicación: 09-01-16
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Uno de los ejemplos, sobre la falta de mecanismos democráticos y transparentes para beneficiar a la población especialmente urbana, ha sido el caso del subsidio al servicio de transporte urbano en el municipio de Guatemala. Este ha sido el reino de la corrupción, como paradigma. Ha sido fuente de derroche de recursos monetarios, enriquecimiento ilícito y corrupción generalizada, tanto en el sector privado como en el público. Históricamente ha sido un subsidio indirecto, pues ha sido entregado a los transportistas urbanos, por medio del Ministerio de Comunicaciones, sin ningún control sobre el número de unidades que circulan diariamente. La Contraloría General de Cuentas ha sido inoperante, durante largos años.

Entre 1986 y 2004, el subsidio se otorgó especialmente para gastos de operación, básicamente combustibles y fue entregado sin ningún control ni registro adecuado a la Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos –AEAU–. En cinco años, el subsidio se otorgó para compra de autobuses, es decir, inversión del Estado en negocios particulares. A partir del 2009, a la cifra subsidiada anualmente que pudo haber alcanzado entre veinticinco y doscientos millones de quetzales al año, en el periodo de 1984 a 2004, se le ha sumado la cifra por subsidio al adulto mayor que oscila entre Q25,000,000.00 y Q29,000,000.00 (Marvin Flores et al. 2013). Durante ese año mediante el Acuerdo Gubernativo

No. 103-2009 del 6 de Abril del 2009, en el Artículo 1, se delega al Ministerio de Finanzas Públicas otorgar un aporte económico de inversión, de treinta y cinco millones de dólares de los Estados Unidos de América (US$35,000,000.00) a favor de la AEAU para la compra del equipo para el servicio prepago del Transurbano. De tal forma, que el sistema prepago instalado en los buses del Transurbano fueron adquiridos con recursos públicos, provenientes de los impuestos que pagamos todos los guatemaltecos. En los años de 2010, 2011, 2012 se otorgaron por concepto de subsidios 348, 368 y 235 millones de quetzales, respectivamente.

De este modo, el Estado de Guatemala a través del Ministerio de Comunicaciones le ha entregado anualmente a la Asociación de Empresarios de Autobuses Urbanos –AEAU–, Q86,304.00 por bus en calidad de subsidio, es decir Q7,192.00 al mes. Actualmente existen 2,926 unidades circulando por toda el Área Metropolitana de la Ciudad de Guatemala (García, 2013). Es un servicio otorgado a empresas privadas por parte de la Municipalidad de Guatemala, sin la regulación del servicio necesaria, a pesar de ser financiado por el Estado y que con el pasar de los años ha quedado demostrado que han sido incapaces de prestar un servicio de calidad a los usuarios, a costa de un subsidio estatal que ha ido en constante aumento año con año. Aplica para buses rojos y Transurbano. Como se sabe, los buses rojos son alquilados diariamente a los pilotos o choferes que los arriendan día a día teniendo que pagar, según el Sindicato de Pilotos de este servicio, 1,300.00 quetzales diarios. Monto que se desglosa con Q300.00 por alquiler del bus, Q500.00 de combustibles, sueldo del piloto, Q100.00; sueldo del ayudante Q50.00; alimentos de policías y choferes Q140.00; Extorsiones, Q50.00; multas de tránsito, Q50.00; pago a inspectores y medidores de tiempo, Q50.00 y otros gastos Q60.00. De esta forma, queda demostrado que el subsidio por combustible se lo embolsan directamente los “empresarios del transporte urbano”, invirtiéndolo en cualquier otra actividad productiva que no sea el mejoramiento de la prestación del servicio del transporte público. Continuará…