Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Frustrante intento de democracia

De 1954 hasta hoy: Contra los trabajadores.

— Helmer Velásquez
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El anodino gobierno que nos rige, es además… indolente y violador de los derechos de los guatemaltecos, hombres y mujeres. Lo hace con dolo, saña y sin conmiseración; se trata de otro botón de muestra de la política que los “liberacionistas” instauraron en 1954 y que va desde: reformar el Código del Trabajo (desnaturalizándolo), la contra Reforma Agraria, hasta “devolver” el país a las transnacionales. Nada extraño entonces, que uno de los bisoños anticomunistas –en 1954– y ahora Presidente interino, haya “acordado” mediante rubrica y publicación, la rebaja del salario mínimo en aquellas circunscripciones territoriales del país, que por “clamor popular” lo han demandado: masoquistas que somos los trabajadores guatemaltecos. Hemos de ser el único país, del mundo, en donde pedimos se nos rebaje el salario. Pronto estaremos en Guinness.

De fiesta estarán en Masagua, los “empobrecidos” agroindustriales del azúcar y la ganadería, favorecidos con la “pensada” Presidencial. Hasta los “microempresarios” de Jaguar Energy –ubicados en aquella jurisdicción– resultarán favorecidos con tan singular medida; y que no venga el Presidente con el viejo truco de que los empresarios que ya pagan el salario mínimo, no podrán revertir aquel y acogerse al nuevo régimen. Todos conocemos la capacidad de maniobra de la patronal y la inoperancia de las autoridades del trabajo, para hacer cumplir los derechos mínimos de los trabajadores. La medida evidencia –ciertamente– indolencia Presidencial, lo cual es lo menos significativo. Ya lo conocíamos. Lo grave del doloso yerro del Interino, es que condena a millares de trabajadores, particularmente campesinos, a no tener siquiera posibilidad de exigir el pago del exiguo salario mínimo.

 Se impone de nuevo en este país, el sofisma: bajos salarios, igual: Incremento de la inversión, particularmente extranjera. Ergo: crecimiento del empleo. Nadie con datos puede demostrar aquella patraña, en este país, en lugar de aumentar el empleo ha decrecido, pese a los precarios salarios de los trabajadores. El empleo de calidad es casi inexistente y ni siquiera el trabajo –en condiciones leoninas– que ha ofrecido la maquila textil, ha sido sostenible, en términos de crecimiento. Así las cosas, este callejón oscuro que los “liberacionistas” diseñaron para el país, en el año 1954, sigue condenándonos a hambre, pobreza, mal nutrición y a buscar el “plan de la prosperidad” en las entrañas del norte, es claro que en Guatemala, nunca llegará. Así que, como siempre, los ganadores alternativos de estas “innovadoras políticas” de promoción de empleo, serán “coyotes” y los esquilmadores de seres humanos pobres. Guatemala seguirá expulsando juventud.

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