Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Dar sentido

Dar sentido a su vida y a la de los demás es una de las tareas humanas más importantes que podemos imaginar.

— Roberto Gutiérrez Martínez
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El médico austriaco de origen judío Viktor Frankl, (Viena 1905-1997), se incorporó siendo aún joven al trabajo hospitalario en donde una de sus primeras responsabilidades fue trabajar en una sala dedicada al tratamiento de mujeres que habían intentado suicidarse; ello le orientó el interés científico por la psicología y la forma de recuperar a esas mujeres el sentido de la vida. Más tarde fue designado jefe del departamento de Neurología del hospital Rothschild librando en ella una tenaz lucha de oposición a la “ley de eutanasia” dictada por los nazis, quienes en 1942 le enviaron, junto a su esposa y sus padres, hermanos, amigos y colegas al campo de concentración de Auschwitz, de donde fue liberado el año 1945, dedicándose desde entonces y hasta su muerte a la docencia y la práctica de la psiquiatría en Universidades norteamericanas (Harvard y Stanford, entre otras). Viktor Frankl escribió 32 libros sobre análisis existencial y logoterapia (su propuesta para darle sentido a la vida). Obtuvo 29 doctorados honoris causa de Universidades de todo el mundo.

La frase mas recordada del doctor Frankl, acuñada por su experiencia de los años que sufrió el cautiverio, es la siguiente: “Quien tenga un porqué para vivir, podrá superar casi cualquier cosa”. Relata el doctor Frankl que muchos de sus compañeros de sufrimiento en esos años morían porque perdían el sentido de vivir; no tenían un propósito claro de vida. Él, por su parte, superó la terrible experiencia porque estaba decidido a investigar y escribir sobre sus ideas de cómo llenar los años de vida cuando se tiene un sentido, una ilusión, un propósito claro.

Comparto la anterior reflexión con motivo de que al concluir un año e iniciar otro, es oportuno revisar ese “dar sentido”, lo que muchas veces requiere visualizar otras posibilidades de vivencia y acción, de acciones que mejoren nuestra vida en todos sus aspectos. El dar sentido, según la sociología, representa un cambio; primero en la mente, y que luego se convierte en un cambio en la conducta, por cuanto la persona ajusta su forma de comportarse al nuevo sentido que se ha construido en la mente. Se trata, en síntesis, de un “cambio provocativo”, que nos induce a plantearnos propósitos más elevados y más exigentes; a reflexionar sobre nuestros valores y a partir de ello, sobre los propósitos de vida, y a hacer planes.

Me parece especialmente importante que los jóvenes reflexionen sobre estos aspectos, planificando su “proyecto de vida”, algo que con los años tienen que ir construyendo y reconstruyendo. Esta es una de las maravillosas oportunidades que tendrán: el poder esforzarse por lograr objetivos que se autoimponen, y que luego superados puedan replantearse otros más “elevados”, hasta ir alcanzando con los años la satisfacción de cumplir con una “vida bien acabada”.

Importante es también que los maestros, profesores y mentores en general revisen su tarea docente, recordando que parte esencial de su profesión es la de levantar el espíritu de sus discípulos, motivándoles para que consigan los resultados deseados. Los educadores deben reconocer que vivimos en tiempos de cambios trascendentes, y qpor lo tanto deben prepararse intelectual, técnica y científicamente para adaptarse a los nuevos retos. Recordar que su liderazgo les obliga a saber persuadir, para lo cual se requiere de dos virtudes fundamentales: la coherencia entre lo que viven y predican; y el leer, informarse y saber escuchar con detenimiento.

Dar sentido a su vida y a la de los demás es una de las tareas humanas más importantes que podemos imaginar. ¡Feliz año 2016 para todos!

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