Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

Aumentan deportaciones

Fecha de publicación: 31-12-15
Por: EDITORIAL

Durante el año 2015 las autoridades migratorias de los EE. UU. devolvieron a 105 mil 172 guatemaltecos indocumentados. En el año 2014, la Dirección General de Migración registró 96 mil 271 guatemaltecos deportados. Esto significa que aumentaron las deportaciones de compatriotas en 9.2 por ciento.

Irónicamente, según estadísticas del Banguat, las remesas familiares que los más de 2 millones de emigrantes enviaron a Guatemala durante los primeros 11 meses (de enero a noviembre) de este año aumentaron con respecto a los primeros 11 meses de 2014 de US$5 mil 048.1 millones a US$5 mil 686.8 millones, o sea en 12.7 por ciento.

En todo caso, las remesas familiares se han convertido en la mayor fuente de divisas del país y en uno de los más importantes factores dinámicos de la economía nacional.

Las asociaciones proinmigrantes guatemaltecos, además de apoyar la reforma migratoria en los EE. UU., han luchado, sin mayor apoyo del Gobierno guatemalteco, porque se reduzcan las deportaciones de connacionales a través de la concesión a estos del Estatuto Temporal de Protección (TPS, por sus siglas en inglés), que permite trabajar legalmente en los EE. UU. y, por supuesto, no ser objeto de deportaciones o encierros por falta de documentación legal.

El año pasado el Presidente de los EE. UU. anunció que adoptaría medidas ejecutivas que beneficiarían a, por lo menos, 5 millones de inmigrantes indocumentados, extremo que fue recibido con beneplácito por la comunidad inmigrante en los EE. UU., que excede los 11 millones. Sin embargo, dichas medidas no se concretaron.

En Guatemala, las condiciones de vida se han deteriorado, siendo los problemas socioeconómicos más graves el desempleo y el subempleo. La economía formal absorbe menos del 20 por ciento de la mano de obra incremental anual (personas que buscan empleo por primera vez).

En todo caso, no podemos alegrarnos por el aumento de las remesas familiares y, al mismo tiempo, permanecer indiferentes ante las deportaciones masivas de connacionales (adultos y niños), que, indudablemente, agravan la problemática social del país.

Por tanto, debemos apoyar a las asociaciones proinmigrantes guatemaltecos en su lucha por la estabilidad residencial y laboral de nuestros compatriotas indocumentados en los EE. UU. y solicitar la gestión diplomática ante el Gobierno estadounidense de parte del nuevo Gobierno guatemalteco en beneficio de los emigrantes chapines indocumentados.