Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Anticomunista presidente: Gobierno anodino

La “Salvación Nacional”: les quedó muy grande.

— Helmer Velásquez
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Alejandro Maldonado Aguirre, se precia de ser un hombre de derecho, sin embargo, es un ciudadano con orígenes políticos, ampliamente conocidos en el partido de la violencia organizada. Allá en aquellas juventudes –algunas de ellas, abiertamente criminales– compartió banca con Álvaro Arzú, a cuyo Partido Unionista apoyó en años recientes, es decir, se trata de un político de vieja escuela. Personalmente le conocí cuando ejerciendo de ministro de Educación del general Arana Osorio –conocido como el Chacal de Oriente– recibió en varias ocasiones a delegados de los estudiantes de educación media que exigíamos poner fin a la violencia contra los jóvenes de la época y otras reivindicaciones estudiantiles. En estas reuniones siempre dedicó espacio a prédicas anticomunistas, y a brindarnos consejos, procurando que estuviésemos lejos de la guerrilla, de refuerzo –a la prédica– nos obsequió libros de autores anticomunistas, recuerdo: Útiles después de Muertos de Carlos Manuel Pellecer.

Y como la vida es así. Seguramente por sus ascendientes anticomunistas el Congreso de la República le Elige Vicepresidente, a sabiendas que –pronto– sería el relevo de Pérez Molina y en tal sentido para –quedar bien– con elites económicas y similares, nada mejor que un anticomunista radical que garantizase la “estabilidad de la patria”. Hoy a escasas dos semanas de que entregue la Presidencia de la República, queda claro, que su gobierno, no deja huella alguna en el andar de la patria, menos aún, de beneficio popular, y no es que se haya tenido la expectativa de grandes actuaciones, sobre sus cuatro meses de gobierno. Sin embargo, se hubiese esperado, por lo menos, una acción profunda sobre la crisis de salud; eso de andar “papaloteando” por calles y estadios o dando discursos sin sentido, cuando morían ciudadanos por falta de atención médica; dejó en evidencia su indolencia. Su prioridad, quizás senil, de dar consejos sin sentido –como en aquellos tiempos– de nada sirve a esta sociedad. Su tono lastimero al quejarse de la situación sin acometer acción alguna, lo coloca tal cual es: inoperante para el cargo ocupado. De sus ministros solo se puede decir lo mismo, la excepción es escasa y se retrata en la intencionalidad del Pacto Ambiental que genera el Ministerio concernido, un intento por dejar una opción estratégica de largo plazo.

En síntesis: cuatro meses de gobierno opaco, de tiempo perdido; la historia recordará al anticomunista Maldonado Aguirre, como aquel personaje que dedicó su tiempo en la Presidencia a concitar sus mejores horas de sueño. De Salvación Nacional: ¡nada!

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