Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Requerimientos ciudadanos para el 2016

La necesidad del respeto a la Ley, los principios y los valores.

— Marta Altolaguirre
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Mañana es el penúltimo día del año y ciertamente revisando los acontecimientos nacionales e internacionales, hay mucho que lamentar, mucho que denunciar pero también muchos desafíos que enfrentar ya que marcarán dos corriente inversas: el avance o el retroceso para Guatemala.

Qué bueno seríaa un juramento ciudadano que incluyera el compromiso permanente con la decencia y honorabilidad, que lamentablemente solo cobra validez en personas que con integridad responden a determinados valores esenciales. Un juramento que estuviera presente de manera continua, en la conciencia de toda persona decidida a tomar sus decisiones con estricto apego a esos valores y con conciencia sobre el sentido del servicio público.

Especialmente quiero enviar un mensaje a los señores diputados, compartiendo algunos elementos importantes relativos a la función legislativa, los que resultan esenciales en el desarrollo progresivo de nuestra nación.

Y es que la solidaridad con los principios y valores esenciales es ineludible para un buen desempeño de un cargo público y el desempeño óptimo depende del apego a las atribuciones que les competen; un punto de partida para responder a las demandas ciudadanas que resultan determinantes para superar los serios problemas que hoy enfrenta Guatemala.

Esa vocación debe asentarse sí, en el conocimiento, pero paralelamente en valores éticos, a partir de la convicción de que toda persona que aspire incursionar en el servicio público, debe hacerlo por su identificación personal con la nación y sus habitantes, así como por la decisión de aportar lo mejor de sus capacidades con responsabilidad y en el marco de las funciones que les asigne el cargo a desempeñar.

El impacto que tiene el Congreso de la República, como Organismo de Estado es determinante, tanto en su función legislativa como en el marco de la fiscalización que le compete efectuar. Es un órgano, en el cual sus integrantes deben cumplir a cabalidad sus funciones, atendiendo con esmero sus obligaciones y promoviendo decisiones que incidan en el equilibrio entre los poderes del Estado.

Asimismo, el Congreso debe limitar sus gastos a los recursos financieros indispensables y debe dar el primer paso reduciendo el número de asesores, eliminando plazas fantasmas y poner fin a despilfarros que han sido públicamente señalados.

Las circunstancias actuales muestran la urgente necesidad de retomar la preparación tanto académica como funcional de los integrantes de los tres poderes del Estado a manera de optimizar el funcionamiento del Estado y el Congreso no se queda atrás.

A lo anterior se suma el hecho que esa optimización solo se puede lograr, mediante el compromiso con la ley, la transparencia, la honestidad, que son pilares para la satisfacción personal que conlleva el aporte personal de cada diputado hacia la excelencia y la eficacia de la administración pública. Las iniciativas de ley deben ser analizadas detenidamente y deben ser debidamente discutidas en el Pleno previa aprobación.

Solamente con una mayoría de funcionarios conscientes de la necesidad de una institucionalidad efectiva, transparente y eficaz, consecuentes con los valores de honestidad e idoneidad indispensables puede lograrse el fortalecimiento de la nación, el desempeño óptimo de sus instituciones y la superación de las deficiencias extremas que hoy enfrenta nuestra nación. Solamente con iniciativas de ley analizadas detenidamente y debidamente discutidas en el Pleno, previa aprobación, pueden cumplir con el mandato otorgado por la ciudadanía.

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