Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Lo que se viene

En el 2016 el nuevo gobierno caminará sobre papel de arroz.

— Italo Antoniotti
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El 2015 fue cualquier cosa menos aburrido, la coyuntura tiene las dos caras del dios bifronte: un punto de inflexión propiciador del cambio o la reafirmación del statu quo. Fue un periodo en que grandes figuras otrora intocables, fueron desnudadas. Personajes que antes eran condenados solo en almuerzos íntimos, salieron a luz pública como los delincuentes de cuello blanco que son y las elites que conocían bien su modus operandi, simplemente debieron jugar el rol del cornudo sorprendido.

“La Línea” fue la debacle de un gobierno que a todas luces preconizaba lo que sería este cuatrienio “horribilis” para nuestro país. De nada sirvieron todos los presagios que la grey del Patriota traía tras de sí para evitar la reciente catástrofe. Me causa hilaridad ver cómo aquellos que apostaron fervientemente por el gobierno defenestrado, hoy aparecen consternados ante algo que se sabía a priori era perverso y decantado, las viejas estructuras militares de los setenta volvían en pleno siglo XXI.

Sin embargo, fue un factor exógeno el que generó la remoción de una vicepresidenta, presidente, financistas y políticos tradicionales. La CICIG pasó de ser un cadáver diplomático al percutor de un renacer cívico transfigurado en lucha contra la corrupción. El concepto que los hombres hacen a las instituciones fue verbalizado en piedra por el comisionado colombiano Iván Velásquez, que lejos de cumplir su función de sepulturero, se convirtió en el Ave Fénix que resurge de las cenizas y devino en catalizador de la vida política nacional. La CICIG después de ocho años finalmente cumplió a cabalidad una función. Como un venal fantasma quedó aquel Carlos Castresana erigido en instrumento del establishment, tapando casos de violaciones a los derechos humanos y declarando honorables a verdaderos criminales. Por su parte, su sucesor debió afrontar toda esa madeja de compromisos políticos heredados y es de reconocerle como el primero en denunciar un caso de ejecuciones extrajudiciales al amparo del Estado.

La comunidad internacional decidió intervenir activamente, es claro que nuestros vecinos del norte tomaron cartas en el asunto, debido quizá a que es más fácil controlar el trasiego de droga y paso de elementos peligrosos desde la frontera guatemalteca –mucho menor en extensión que la mexicana–. La corrupción aquí puede convertirse en una verdadera amenaza para los Estados Unidos, pues más allá de los recursos sustraídos es sendero dorado para narcotraficantes y terroristas. Pese a la visita de Thomas Shannon, la negativa de renovar el mandato de la Comisión ameritó asumir el control en un país cuyas autoridades se caracterizaban por su complicidad en este esquema. Ahora, vemos que se limpia una mesa con décadas de suciedad. Es lógico esperar que los destapes continúen, los procesos se amplíen y los círculos se cierren; Guatemala finalmente despierta a la realidad mundial, el tiempo nos alcanzó y el esquema vetusto donde todo se vale para mantener privilegios tiene visos de jubilación. Se sabe que los vínculos de “La Línea” continuarán en su expansión, hay fila de casos en instituciones gubernamentales y los colaboradores eficaces vocalizaron en diciembre para sendos recitales.

En el 2016 el nuevo gobierno caminará sobre papel de arroz, la auditoría social tendrá más dientes que nunca y las golpeadas estructuras tratan de rehacerse para dar la batalla final… Eso se nos viene para el nuevo año.

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