Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¡Gracias!

A muchas personas que honran nuestra bitácora.

— Anabella Giracca
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Han sido días duros los de este año. Aires de pactos y de política evidenciada a favor de la corrupción. Triunfos a medias. Muchos velos se han descubierto y muchos recovecos quedan sucumbidos en la historia de estos tiempos. Dudas pendientes por resolver ante una población que hoy exige respuestas.

Pero detrás de este confuso telón hay personas. Muchas personas que honran nuestra bitácora y garantizan la sobrevivencia colectiva de este mapa. Que por poca remuneración aportan su vida al servicio silencioso. Son héroes, heroínas anónimas que hacen flotar un barco de casco agujereado. Termina un año y no está de más agradecer, aplaudir y honrar a quienes honra merecen.

A los pilotos que trabajan con la vida en vilo, día a día asesinados. Hilos de sangre sin pausa recorriendo las aceras.

A quienes recogen la basura de casas y negocios, de calles y parques, sin ninguna garantía de salubridad. Sin las condiciones mínimas que requiere una faena segura.

A quienes limpian las alcantarillas de la ciudad para evitar mayores inundaciones frente a una población que no contribuye con su parte.

A los bomberos, hombres y mujeres que salvan vidas. Recogen cuerpos de las calles. Aparecen en medio de la penumbra para encarar a la muerte.

A los electricistas que mantienen iluminados algunos caminos.

A los que madrugan para tener pan en nuestra mesa. Dulces y salados. Redondos y aplastados.

A las mujeres que tortean sin descanso, haciendo valer el sustento de los pueblos.

A las empleadas domésticas que sirven, cuidan, protegen, muchas veces sin alguien que las reconozca.

A las maestras y maestros que cumplen con una enseñanza, sin recursos ni condiciones, tomando en serio el juramento de su sagrada profesión.

A los sanadores y médicos que enfrentan un sistema colapsado y asumen la frustración de no contar con lo mínimo para ejercer. Y a los jóvenes practicantes que salvan vidas a temprana vocación con entrega promisoria.

A los reporteros y periodistas, que con ética informan a la población día a día.

A quienes dirigen el tráfico colapsado de esta ciudad.

A las campesinas, obreros, jornaleros, secretarias. Hombres y mujeres de maquila. Comadronas. Mensajeros.

A los niños que tristemente producen a cambio de la escuela. A los migrantes que con su sacrificio mantienen, en gran parte, la economía de esta nave. A los artistas.

Y a todo aquel que hoy aporta su esfuerzo para impulsar un cambio en Guatemala. Desde ahí, donde estén, ¡gracias!

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