Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Nicolás Maduro se enrocó

No podrán mascar chicle y bailar apretado.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Como Europa quedó destruida después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos llevó a cabo el Plan Marshall, que fue un programa de apoyo económico de US$13 millardos de la época, el cual condujo a que el Viejo Continente resurgiera de los escombros de la guerra como una potencia mundial. En el caso de Venezuela, los 16 años de chavismo han destruido al país igual que una guerra. La destrucción de Europa la ocasionó el belicoso Nacional Socialismo Obrero Alemán de Hitler; y en Venezuela, el Socialismo del Siglo XXI de Chávez y Maduro; dos socialismos que, por ser fascistas, han sido nefastos y destructores.

Hugo Chávez, en vez de utilizar los recursos de la época de vacas gordas para crear infraestructura, fortalecer el Estado de Derecho, atraer capitales para aumentar la producción y diversificar la matriz exportadora, crear plazas de trabajo, reducir la pobreza, y, en una palabra, desarrollar el país, tomó el rumbo opuesto, pues se creyó un Santa Claus tropical que podía ir regalando petróleo por el mundo. Chávez estatizó empresas privadas, muchas de las cuales se fueron a la ruina, fomentó la fuga de capitales, ahuyentó las inversiones extranjeras, redujo las exportaciones (incluyendo la petrolera), abrió aún más las puertas a la corrupción política, y para disponer de más dinero fresco hipotecó a China parte de la producción petrolera futura; y en el campo político, le cerró cuanto grifo pudo a la oposición y asfixió la libertad de prensa, todo ello en medio de una violencia criminal en alza, pues Caracas es una de las ciudades más inseguras del mundo. Venezuela duplica a Guatemala el número de muertes violentas por cada cien mil habitantes.

Como resultado de esas políticas trasnochadas (en ningún país del mundo han funcionado), ahora hay escasez de productos, aún de los más básicos: anaqueles vacíos en las tiendas y supermercados, colas bajo el sol ardiente para comprar los productos de la canasta básica. Y cuando hay jabón no hay papel de baño, y cuando hay papel sanitario no hay pollo o pasta de dientes. Y así sucesivamente. ¡El verdadero infierno tropical! Como el libreto de Chávez ya no funciona, Maduro no debería aferrarse a él, porque al hacerlo sigue destrozando la paticoja economía familiar.

Si Venezuela fuera un enfermo en el intensivo del hospital, habría que decir que todos los parámetros muestran a uno completamente fuera de control: una caída del PIB del diez por ciento en 2015, una inflación que este año podría cerrar arriba del 200 por ciento (la mayor del mundo), una tasa de desempleo en ascenso que en el 2016 alcanzaría un 18 por ciento. Y para colmo de males, el precio del petróleo, que representa un 96 por ciento de las divisas que ingresan al país, a menos de US$40 y sin una perspectiva de recuperación sustancial. ¿Soluciones?

En el plano político, el golpe de timón que pide el pueblo debería dirigirse a liberar a los presos políticos, dar libertad de prensa, terminar la cooptación de parte del Ejecutivo de los demás organismos del Estado y a dar por terminada la confrontación y división del país; en el campo económico, el gobierno venezolano debería estabilizar la economía, lo que supondría suprimir los subsidios nacionales políticamente clientelares, y de todos los internacionales; crear un clima favorable a los negocios (Estado de Derecho, respeto a la propiedad privada y reglas claras y estables); atraer inversiones masivas para diversificar la producción y las exportaciones, reducir el desempleo cada día mayor, abatir la pobreza que está al alza; y también liberalizar progresivamente el tipo de cambio, sin medidas de shock y con compensadores sociales, porque la diferencia entre los distintos tipos de cambio es abismal.

Independientemente de lo que haya que hacer, la lectura de las pasadas elecciones legislativas de Venezuela es que Maduro debe negociar con la oposición acuerdos mínimos de gobernanza, y que haya una cohabitación política (chavismo-oposición) o, como se dice tropicalmente, que ambos masquen chicle y bailen apretado.

Sin embargo, el Presidente de Venezuela, en vez de abrir el juego se enrocó, no obstante los consejos en contra de reconocidos líderes socialistas mundiales como Felipe González o Luiz Inácio Lula da Silva. Pareciera que el Presidente venezolano lo que desea es el choque frontal de los dos trenes: el del chavismo y el de la oposición, en perjuicio de la democracia y el sufrido pueblo venezolano.

Ante este panorama, la oposición al gobierno de Maduro tendrá una nada fácil ni agradable labor legislativa y política, por tener frente a sí como interlocutor a uno de los presidentes más intolerantes y menos democráticos del mundo. ¡Seguramente solo habrá un diálogo de sordos! Así, sin la creación de consensos mínimos, que no parecen estar tocando la puerta, y sin un Plan Marshall (planes que ahora ya no existen), pienso que, en el corto plazo, Venezuela no saldrá aún del intensivo al que lo llevó el chavenomics, y que el surgimiento de un mejor país y el fin del oscurantismo político no están aún en el horizonte.

Lo que queda es que la oposición haga una lucha popular prolongada, como decían las guerrillas centroamericanas en los años ochenta del siglo pasado, resistiendo las patadas de ahogado que darán los nada demócratas de Maduro, Cabello y demás camaradas.

Maduro debería entender que hay una total asimetría entre las condiciones en las que Chávez gobernó y las de ahora, pues aunque cuando el frustrado militar golpista llegó al poder el precio del barril de petróleo estaba a US$9, tuvo la suerte de que pronto escaló hasta los US$150, para situarse luego alrededor de US$100, frente a los menos de US$40 de ahora. Mientras el precio del petróleo lo permitió, Chávez pudo darse el lujo de ser un dadivoso Santa Claus tropical, pero ahora el hijo de Santa (Nicolás Maduro) no puede seguir el show porque tiene las manos vacías.

Y, por encima de todo ello, Maduro debería entender que el pueblo ya habló en las urnas pidiendo una rectificación del rumbo del país, y una concertación con la oposición, lo cual deberá de atender.

 gasturiasm@gmail.com

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