Viernes 18 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Navidad de CICIG

Los gobiernos de Honduras y El Salvador siguen mostrándose esquivos a la invitación de Washington para instalar en sus países comisiones similares a la CICIG.

Fecha de publicación: 22-12-15
Por: Manfredo Marroquín

Papá Noel entró por la chimenea del triángulo norte y colocó bajo el frondoso árbol de la impunidad un regalo con una leyenda escrita desde el Senado de Estados Unidos, donde se lee: “Acá los US$750 millones ofrecidos para la Alianza para la Prosperidad, a cambio se espera buena conducta aprobando con buena letra la asignatura CICIG”.

Los fondos finalmente aprobados a propuesta del presidente Obama y ampliamente respaldados con gestiones lideradas por el mismo vicepresidente Biden, constituyen una señal inequívoca de que el triángulo norte pasó a formar parte de una política bipartidista y de gran prioridad de la política exterior de la gran potencia.

Los gobiernos centroamericanos del triángulo norte acostumbrados a márgenes de discrecionalidad en sus políticas de seguridad y sociales, deben ahora comprometerse con el cumplimiento de indicadores que lleven a resultados tangibles en la disminución de los niveles de pobreza y violencia, que siguen provocando oleadas imparables de migrantes que huyen de pueblos donde escasean las oportunidades de trabajo y abundan bandas criminales que les someten a sus designios.

Los gobiernos de Honduras y El Salvador siguen mostrándose esquivos a la invitación de Washington para instalar en sus países comisiones similares a la CICIG, que fue lanzada al estrellato por Iván Velásquez al lograr lo impensable perforando el muro de impunidad en que se escudan poderosas redes de corrupción criminales que lograron con éxito capturar la mayoría de instituciones públicas, incluidas las de seguridad y justicia. Pero esa posición de rechazo de ambos gobiernos alimentada por el “mal ejemplo de la CICIG en Guatemala”, tiene poco espacio de maniobra a la luz del desgaste sufrido por las administraciones Sánchez Céren y Juan Orlando Hernández, incapaces de salir del laberinto que provocan los escalándolos de corrupción y violencia en sus respectivos países.

Por su parte, la CICIG en Guatemala se verá fortalecida con nuevos fondos provenientes de la Alianza para la Prosperidad pasando a ser el actor más cotizado a cargo del guión político del país, mientras los políticos locales todavía apegados al viejo script, deben conformarse con papeles secundarios y sujetos a la rechifla del público que ha elevado sus estándares de crítica frente a la actuación de sus actores políticos.

Detrás de los fondos aprobados de la Alianza para la Prosperidad hay un andamiaje burocrático que involucra a varias agencias del Gobierno estadounidense, encargadas del seguimiento a los programas y proyectos surgidos de la iniciatica, que contrasta con la volatilidad e improvisación que caracteriza a las administraciones públicas de los tres Estados centroamericanos, acostumbrados a no rendir cuentas ni a los órganos de control internos que carecen de independencia, ni a los ciudadanos que los eligen. De ahora en adelante, la rendición de cuentas pasará por el escrutinio del norte cada vez menos tolerante con países que agrandan los riesgos para su propia seguridad nacional y provocan olas indeseables de migrantes.

Llega Navidad y el trineo de Santa Claus no se olvidó de incluir en su lista de regalos, a los tres gobiernos del triángulo norte que ven partir a los renos y al viejo Papá Noel con un dejo de nostalgia y desconcierto.