Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

“La Línea” en el transporte ubano de la capital (IV parte)

El Sistema de Transporte Urbano Tradicional que , por obsoleto que sea, sigue circulando en las calles y avenidas del Área Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.

Fecha de publicación: 22-12-15
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Hace algún tiempo escribí: “El proyecto del Transurbano no es un sistema novedoso para atender la necesidad de transporte público eficiente, más bien es seguir con el modelo tradicional, pero que funciona con buses nuevos e iguales formas operativas. Si bien es positiva la modernización de la flotilla se prevé que en poco tiempo caduque el novedoso Transurbano, al igual que sucedió con los famosos buses rojos, adquiridos por la Municipalidad capitalina durante la administración de Óscar Berger”.  Casi me he vuelto un brujo en este tema.

El Sistema de Transporte Urbano Tradicional que, por obsoleto que sea sigue circulando en las calles y avenidas del Área Metropolitana de la Ciudad de Guatemala –AMCG-–, tiene grandes y obvias deficiencias que no ha podido arreglar ni con el millonario subsidio estatal que se le entrega año con año. Su problema fundamental es el sistema operativo.

“Empresarios” de transporte, pilotos, ayudantes, autoridades gubernamentales y municipales, la cultura conformista y autodenigrante del usuario que permite abusos diarios, la falta de visión y lucha de los que tienen la oportunidad de desplazarse en carro o vehículo particular a su destino, todos partícipes y cómplices de la crisis de nuestro arcaico sistema de transporte, incluyendo a la burguesía nacional y extranjera que opera en el país, que incomprensiblemente no entienden que los trabajadores de sus empresas deben llegar rápido y descansados a sus centros de trabajo y de vivienda, –lo mismo que el Estado en relación a los estudiantes y ciudadanos en general, que van de su hogar a sus centros de estudio y de actividades diarias– para mejorar, eso sí, su productividad y no permitir que les resulte oneroso y cansado el desplazamiento entre su lugar de residencia y su centro de trabajo y/o estudio. No se tiene conciencia de lo vital de un sistema de transporte de calidad para una ciudad, los grandes beneficios que otorga traducidos en ahorro de dinero y tiempo, ordenamiento vial y visual, reducción de accidentes de tránsito, entre otros.

El arcaico sistema de transporte tradicional (buses rojos y el propio Transurbano) se estructura viciosamente con la guerra del centavo o, como se le conoce en Guatemala, “pelea del pasaje”, tal como lo mencionara en uno de mis libros sobre el tema (Velásquez Carrera, 2008), que consiste en obtener la mayor cantidad de ganancias en las ventas del día, la competencia es irracional y la realizan por medio de “carreras” para poder llegar antes a la próxima parada o en cualquier lugar, incluso recogiendo o dejando a media calle a los usuarios, exponiendo la integridad de pilotos y ayudantes y a los millares de usuarios.

Como se ha dicho, el sistema Transurbano fue creado con la intención de sustituir a los buses rojos y de hacer negocios. Su implementación comienza durante el gobierno de Álvaro Colom (2008-2012) y del municipal de Álvaro Arzú, en medio de intereses económicos y clientelismo político, y no como una alternativa real de solución a la problemática del transporte urbano. La implementación del Sistema Transurbano suponía la sustitución total de 2,962 buses “rojos”, por los buses “azules” dotados con sistema prepago (tarjetas recargables), paradas específicas dotadas con cámaras de seguridad, botones de pánico, tal como lo señalan el economista Marvin Flores et al. De Acción Ciudadana. Continuará…