Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿La perestroika en Venezuela?

Perestroika, un nuevo pensamiento para nuestro país y el mundo.

— luis fernando andrade falla
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Las elecciones parlamentarias venezolanas del 6 de diciembre pasado, cuyos resultados fueron inobjetables, oxigenaron el sistema democrático y fortalecieron la confianza ciudadana en el régimen electoral de este importante país sudamericano, que tiene una tradición histórica de relaciones dinámicas con los países vecinos de América Latina y el Caribe basadas en sus capacidades petroleras.

Hay que destacar la participación y la victoria electoral sólida a lo largo y ancho de Venezuela de la denominada Mesa de la Unidad Democrática, MUD, que es producto de un esfuerzo extraordinario de apertura y de tolerancia ideológica. El MUD agrupa a un amplio abanico de corrientes políticas. Ciertamente, las divisiones y la incidencia de las rivalidades entre personalidades y liderazgos en la oposición dificultaron por muchos años la convergencia hacia un ideario, una estrategia y objetivos políticos comunes.

Asimismo, hay que destacar el reconocimiento de la abrumadora derrota electoral del oficialismo por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, tan pronto se supo de los resultados definitivos. Si bien lo tomó como una batalla perdida de carácter circunstancial que no se compara con las continuas victorias electorales de los últimos 17 años, sí acepta que hay que hacer rectificaciones para lograr un modelo económico productivo sostenible, haciendo la salvedad de que han sufrido una guerra económica.

El solo hecho de que el presidente Maduro mencionara que hay que hacer “rectificaciones” trajo a la memoria lo que el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov en 1985 llamó en ruso perestroika, que era precisamente la necesidad urgente de reestructurar y rectificar el modelo económico soviético de planificación centralizada en el marco de ese régimen socialista de carácter unipartidista.

El mundo conoció de estas nuevas concepciones y cambios a través de una extraordinaria publicación denominada perestroika, un nuevo pensamiento para nuestro país y el mundo, cuyo autor era el propio Gorbachov en el ejercicio del máximo cargo de la jerarquía del partido comunista soviético.

Fue sorprendente en ese momento la franqueza y la transparencia de la descripción que hizo de las realidades del sistema económico soviético. Me permito citar algunas reflexiones de esta publicación que fueron muy ilustrativas. Gorbachov decía, “Una situación absurda se estaba desarrollando. La Unión Soviética, el mayor productor de acero del mundo, de materias primas, combustibles, y energía tiene déficits debido a desperdicios e ineficiencias. Uno de los grandes productores de granos para alimentos, sin embargo, se ha tenido que comprar millones de toneladas de granos por año para el forraje. Tenemos un mayor número de médicos y camas de hospital por cada mil habitantes, y al mismo tiempo hay carencias evidentes”.

“Ha empezado una gradual erosión ideológica y de los valores morales de nuestro pueblo los elogios y el servilismo se promovían. Las necesidades y opiniones de la gente ordinaria y del público en general eran ignoradas. La guía del Partido se relajaba y se perdían iniciativas en algunos de los procesos sociales vitales”.

“En general, las decisiones prácticas que eran tomadas por el Partido y las entidades estatales se quedaban rezagadas en relación a los requerimientos del momento y de la vida misma. Los problemas se desarrollaban como una bola de nieve más rápido de lo que se podían resolver. En su conjunto se estaba perdiendo en forma creciente el control de la sociedad”.

La perestroika contrario a las expectativas de Gorbachov no fue suficiente para resolver los desafíos planteados en el seno del Partido Comunista, el cual se desarticuló con la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Veremos sí a la luz de las nuevas realidades económicas y políticas de Venezuela es sostenible el modelo socialista promovido por el partido de gobierno con o sin una perestroika. Hay algunas lecciones históricas que no pueden soslayarse y los pueblos no tienen paciencia y tolerancia ilimitada sobre todo cuando prevalece un auténtico sistema democrático y de ahí los resultados electorales avasalladores del 6 de diciembre pasado.

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