Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Clamor por la unidad nacional

— EDITORIAL
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El nuevo presidente de la República, Jimmy Morales, debe hacer un llamado a la unidad nacional, a fin de superar la intolerancia, la polarización, la confrontación y el odio que marcaron a los regímenes de Álvaro Colom (2008-12) y Otto Pérez (2012-15).

Este llamado a la unidad sería congruente con lo que dispone el Artículo 182, párrafo segundo, de la Constitución, que reza: El Presidente es el comandante general del Ejército, representa la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población de la República.

De conformidad con la misma Constitución, el Presidente de la República debe colocarse por encima de los debates y competencias político-partidistas y, por consiguiente, no debe favorecer a partido político alguno durante su gestión.

Por cierto, Álvaro Colom y Otto Pérez jamás se sintieron el Presidente de todos los guatemaltecos ni representaron la unidad nacional. Siempre fueron partidistas consumados, por lo que privilegiaron con exclusividad los intereses políticos del oficialismo (UNE y PP) y sus regímenes siempre fueron divisionistas y sectarios.

Además, los discursos de Colom (Sandra Torres) y Pérez (Roxana Baldetti) siempre fueron de confrontación y generadores de fisuras en la sociedad guatemalteca. Fomentaron la provocación y, lógicamente, la consecuencia de esta actitud de deconstrucción fue la desconfianza, la desavenencia y la intranquilidad.

Jamás aceptaron que los adversarios, opositores y críticos no son enemigos a los que hay que destruir, callar o aniquilar, sino personas que pueden aportar a través del diálogo, la negociación y el consenso.

Sin duda, los desafíos que tiene nuestra sociedad por delante son enormes, por lo que debe comenzarse por la reconciliación, la fraternidad, la cooperación inteligente y el libre juego de opiniones. Deben dejarse atrás la opresión y la represión política, y pasar a la propuesta, al debate serio y responsable, así como a la gestión política y al intercambio de ideas, planteamientos y proyectos.

Se necesita un liderazgo con visión de futuro y no centrado en el pasado. Por tanto, es imperativo ver hacia adelante y hacia el mundo, y no tratar de avanzar viendo hacia atrás. De esa cuenta, requerimos de un estadista positivo, que transmita optimismo y esperanza, y que nos comunique energía, entusiasmo y pasión por el trabajo bien hecho.

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