Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

Aceleremos el cambio

Recientemente la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa (Digeduca) del Ministerio de Educación (Mineduc) publicó los resultados de la evaluación educativa a graduandos. Los resultados no muestran avances significativos, pero ello no debe bajar nuestro ánimos.

Fecha de publicación: 17-12-15
Por: Salvador Paiz

Los resultados de evaluación a graduandos de 2015 muestran un logro en matemáticas de 8.5 por ciento, mientras que en 2014 fue de el 8.47 por ciento. En toda la república, el 5.02 por ciento de estudiantes tuvo un logro excelente y el 3.49 por ciento satisfactorio. Por otro lado, 91.49 por ciento de los estudiantes no alcanzó un logro en esta materia. En cuanto al logro en lectura, este 2015 fue de 29.97 por ciento, mientras que el año pasado fue de 26.02 por ciento. Esto significa que tan solo 25 de cada 100 graduandos tienen un dominio adecuado de comprensión lectora al concluir la secundaria. Debemos reconocer que es frustrante que, a pesar de los esfuerzos y el incremento presupuestario en educación, las variables no muestran el grado de avance que quisiéramos.

Sin embargo, hay otros factores del sistema de educación pública que debemos tomar en cuenta. Si bien el Digeduca no ha dado a conocer información sobre evaluaciones de 2015 a alumnos de primaria, hay toda una base de datos histórica que va de 2006 a 2014 en la que se visualiza una tendencia positiva del logro en dicho nivel. Por ejemplo, en cuanto a matemáticas, el logro de los estudiantes de primero primaria ha tenido un aumento de cinco puntos de 2006 a 2010 (De 41.47 por ciento a 46.26 por ciento). Por otro lado, los de sexto primaria han tenido una mejoría significativa de más de diez puntos porcentuales de 2006 al 2014 (De 31.27 por ciento a 44.47 por ciento). Respecto a lenguaje, los resultados son igual de buenos. Los alumnos de primero primaria tuvieron una mejoría de siete puntos de 2006 a 2010 (De 39.85 por ciento a 47.51 por ciento), mientras que los de sexto primaria dieron un salto, mejorando 16 puntos de 2006 a 2014 (De 24.14 por ciento a 40.40 por ciento).

Pareciera que nuestro sistema educativo se contradice, las estadísticas no avanzan a nivel de secundaria pero sí avanzan a nivel de primaria. En parte, su explicación es que un alto porcentaje de los estudiantes –aproximadamente un 80 por ciento– cursa secundaria en entidades privadas, no públicas. En ese sentido, es positivo que este año el Mineduc haya firmado el reglamento de colegios privados. Recordemos que en este sector no hay un estándar de profesionalización docente ni mayor cantidad de estadísticas de evaluación de desempeño.

El estancamiento a nivel secundario representa una brecha de desempeño que “nos deben” esos colegios que cobran colegiatura pero que no generan aprendizaje. ¿Cómo es posible que nuestros alumnos “desaprendan” en básicos y bachillerato? ¿Cuántos años más dejaremos pasar? ¿Cuántos cientos de miles de jóvenes dejaremos de formar?

Es de aplaudir que se vean cambios en el sistema de educación pública a nivel de primaria, pero es momento de preguntarnos, ¿es este cambio suficiente? Para mí, la respuesta es un rotundo no. Las cifras hablan por sí solas. Este cambio no es suficiente porque cuatro de cada cinco niños no tienen acceso a la tecnología, porque el logro de los graduandos se ha estancado, y porque somos de los pocos países en la región con la menor cantidad de años de escolaridad y un vago cumplimiento de días de clases efectivos. Por eso y muchas otras cosas más, es momento de cuestionarnos y analizar cómo aceleramos el ritmo del cambio que nuestro sistema de educación necesita.

A mi parecer, la tecnología podría ser un elemento que incremente el aprendizaje real de los alumnos. Pienso que debemos aprovechar este valioso recurso y permitir que juegue un mayor rol para alcanzar mejoras en el aprendizaje real de nuestra niñez y juventud. Cada vez nos estamos acercando más al punto en donde las personas serán evaluadas por su capacidad de trabajar con máquinas inteligentes, o si dichas máquinas pueden trabajar sin su ayuda. ¿Cuál será entonces el destino de Guatemala?

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