Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Felices saturnales

Guatemala finalmente entró en el siglo XX (antes estábamos en el XIX).

— Ítalo Antoniotti
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Como mi columna es quincenal, es obvio que la próxima –si la providencia lo decide– será posterior al 25 de diciembre, por lo que tomo la ocasión para desear a todos felices fiestas Saturnales, pues antes que el cristianismo se apoderara de Occidente, en la antigua Roma el 17 de diciembre se celebraba la fiesta en honor al dios Saturno, quien previo a helenizarse y asumir la personalidad del Cronos griego, era la deidad que introdujo la agricultura en los inicios de la urbe y su templo albergaba el erario público. La fiesta que originalmente duraba un día, se tornó tan popular que llegó a celebrarse durante una semana; era una especie de carnaval del solsticio de invierno con toda suerte de licencias, los esclavos se convertían en amos y estos últimos debían servirles, se permitían los juegos de azar y todas las oficinas de gobierno cerraban. El 24 de diciembre que culminaba la celebración, los amigos y familiares intercambiaban presentes, se gastaban bromas y la gente comía y bebía como nunca. En pocas palabras, se tiraba la casa por la ventana –cualquier parecido con la realidad actual es puro copy paste–.

En nuestro país el carnaval cívico de los últimos meses ha dado paso a la realidad, donde las huestes de la impunidad buscan obstaculizar la labor del comisionado colombiano que vino a sacarnos de la profunda modorra en que vivíamos, ahora hasta le inventan enfermedades terminales con tal que se vaya, pues el sacudón este año ha sido grado 10 en la escala de Richter. Guatemala finalmente entró en el siglo XX (antes estábamos en el XIX) y actos de corrupción que destacan por lo burdo, existieron por el hecho que aquí el crimen de cuello blanco jamás pagaba. La comunidad internacional debió hacer las tareas que nunca quisimos enfrentar.

Sin embargo, en el mundo también la lucha contra la corrupción se ha puesto de moda, todo empezó en Suiza cuando se forzó la eliminación del secreto bancario, vemos hoy a defraudadores y banqueros tras las rejas; Rato, Erb, Toshiba, Petrobras y Volkswagen son algunos ejemplos. Por su parte, el FIFAgate ha salpicado a tipos intocables que antes destilaban perfume de decencia, los cateos al estilo CICIG en la Confederación Helvética han ocupado las tapas de los diarios; por supuesto Guatemala no podía faltar al festín con sus dirigentes, quienes dejan como legado a nuestra selección en lo más inferior del ranking por debajo incluso de Guinea y Haití.

Parece que Orwell se equivocó por 20 años, las naciones del tercer mundo son el laboratorio de justicia internacional y los experimentos aquí desarrollados evolucionarán hacia las primeras muestras del antiofídico contra la corrupción mundial. El último eslabón de la cadena será transparentar las operaciones con empresas off shore y los paraísos fiscales que las hospedan, el alegato justificado es el impago de impuestos a través de la subfacturación en la plaza donde se generan, tributos reales en vez de filantropía de pirita para los países pobres, un tema que se conoce pero se esquiva.

Mientras eso sucede, propongo para estos días seguir a Macrobio en sus Saturnales, cuando describe como Vetio Pretextato ofrece su casa para reunirse con varios amigos a pasar tertulias agradables durante esas fiestas, amigos muy unidos entre sí tanto por el carácter como por los gustos, algo fundamental para una buena sobremesa. Entonces sean familiares o amistades, es importante que existan ambas condiciones para aprovechar al máximo las Pascuas, Navidades o Saturnales…

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