Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Los escenarios de Jimmy Morales

Las particulares oportunidades y riesgos de todo antipolítico.

Fecha de publicación: 15-12-15

La victoria de un candidato “outsider” acarrea un conjunto de riesgos y oportunidades. Generalmente, los “antipolíticos” tienden a ganar elecciones que se desarrollan en el marco de crisis políticas y sistema desgastados. También es común que provengan de partidos pequeños, carentes de equipos para hacer gobierno y de operadores que les permitan mantener una relación fluida con otros actores institucionales y sociales.

Esa es la historia de Jimmy Morales, electo en el marco de una crisis de corrupción y un rechazo a la clase política. Pero además, es un candidato surgido de un partido carente de una estructura de técnicos y operadores, y sin bases sólidas. De ello deriva la dificultad para integrar Gabinete. Pero además, Morales deberá mantener una relación con un Congreso que podría resultarle adverso. Sumemos un contexto social en el que existe una ciudadanía empoderada, ávida de resultados, e intolerante ante cualquier acto de deshonestidad.

Con estas condiciones, se vislumbran los siguientes tres escenarios para Jimmy Morales:

El Gobierno del reencauce institucional. Morales reconoce la compleja situación que deberá enfrentar. Por ello, integra un Gabinete con personajes reconocidos académica y profesionalmente. Al mismo tiempo, promueve un “Pacto de nación”, en el cual establece una agenda legislativa de reencauce institucional e invita a los partidos políticos a empujar reformas en materia electoral, servicio civil, sector justicia, entre otros. Su gestión se basa en ordenar la casa y mantener desde el Ejecutivo la depuración de las redes de corrupción. Dos años de austeridad permiten reencauzar los saldos de caja, y el fortalecimiento de la SAT permite mejorar la recaudación. Al tiempo en que se renegocian los leoninos pactos colectivos con maestros y salubristas. Un reacomodo financiero en el Ejecutivo permite paliar la crisis inmediata en salud, aun si los problemas de fondo se mantienen.

El “gato-pardo”: es preciso cambiar para que todo siga igual. Morales recurre a la vieja receta para integrar Gabinete: una mezcla de amigos y personajes cercanos, miembros del partido y cuotas para diferentes sectores. Ante su precaria situación legislativa, Morales se ve obligado a recurrir a las viejas formas de aceitar al Congreso: plazas y Listado Geográfico de Obras, lo cual le permite comprar apoyo para aprobar presupuestos, financiamiento y alguna que otra legislación necesaria. La corrupción se mantiene intacta, pero no salpica a altos personajes de Gobierno, por lo que no hay una crisis de gobernabilidad. Su agenda se basa exclusivamente en administrar crisis y coyunturas.

Bucaram 2.0: Morales no logra integrar un Gabinete técnica y políticamente sólido, mientras su reducida bancada y las tácticas antisistema de los partidos grandes, le condena a tener un Congreso hostil. Bajo esas condiciones, el Gobierno cae presa de la inamovilidad y la improvisación. Sin resultados en el corto plazo, el descontento ciudadano se desata a partir del segundo semestre. El fantasma de la corrupción resurge, y un caso de alto impacto implica a altos funcionarios de su Gobierno. Ante la inacción de un Presidente atrapado por las condiciones, se genera ingobernabilidad, y el sistema llega al borde del quiebre.