Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

Menos empleo: Más pobreza

Fecha de publicación: 12-12-15
Por: EDITORIAL

Los datos de pobreza que recientemente quedaron al descubierto muestran un importante incremento en la pobreza, especialmente entre la clase media baja urbana. Un problema claramente relacionado con la destrucción de empleo formal en el pasado reciente y la confusión ideológica reinante en la clase política, sindical y defensora de derechos humanos respecto de la importancia de generar nuevas oportunidades de empleo para todos. Si de verdad existe un mínimo de sensatez en el presidente Maldonado, sus asesores y, especialmente, el Ministro de Trabajo, este es el momento para tomar decisiones críticas para preservar el empleo existente y apoyar a sectores económicos estratégicos que tradicionalmente han sido generadores masivos de empleo urbano. Así como tomar decisiones para apoyar los esfuerzos de los pocos líderes políticos que han tomado para sí el reto de crear nuevas oportunidades laborales en sus empobrecidas comunidades. En tal sentido, el Ministro de Trabajo y el Presidente tienen en sus manos la responsabilidad de viabilizar la solicitud de fijación de salarios diferenciados en Masagua, Guastatoya, Estanzuela y San Agustín Acasaguastlán.

La resolución de la CC deja claro que el proceso de fijación de los salarios diferenciados es constitucionalmente válido y, además, le muestra claramente al Ministro de Trabajo el camino para revisar hacia el alza el monto originalmente propuesto, de manera que cumplan con los criterios constitucionales. Esto es, fijar un salario mínimo que, con el bono incentivo incluido, alcance los Q1,850 por mes. Nada impide al Ministerio de Trabajo, por medio del despacho superior, realizar dicha revisión y fijar los salarios mínimos diferenciados para Masagua, Guastatoya, Estanzuela y San Agustín Acasaguastlán, municipios que tienen planes concretos para atraer empresas e inversionistas que generen nuevo empleo formal permanente en sus jurisdicciones. Más allá de las responsabilidades administrativas que tienen el Ministro de Trabajo, y el Presidente de la República en este sentido, la responsabilidad de estos funcionarios es de carácter moral ante los graves problemas de pobreza que vive el país. Es momento para ser pragmáticos y abandonar posturas ideológicas extremas que prefieren con seguir hablando de protección de derechos laborales y humanos, aunque nuestra población se empobrezca cada día por la falta de empleo.