Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
Opinión

El guaro no es malo

Unos farolazos agradan porque deleitan y otros deleitan porque agradan, el exceso es lo que jode la vida.

Fecha de publicación: 08-12-15
Por: Amílcar Álvarez

Los bolos lo desprestigian, decía un ilustre maestro en la Universidad. El que tiene cultura alcohólica controla la cantidad y la calidad de lo que bebe, el que no la tiene mejor que se fije por dónde camina en esta fechas en que inicia la famosa vuelta llamada Concepción reyes. Dicen que cuando los problemas de la vida perturban el ánimo, unos farolazos agradan porque deleitan y otros deleitan porque agradan, el exceso es lo que jode la vida. El caso es que por culpa de Baco anda la bola de que algunos diputados son bolos y ya no se defienden a pura bala, porque los meten al tambo. Sin negar que a muchos les gusta el guaro, es injusto generalizar y afirmar que todos acostumbran cruzarse y no precisamente de brazos como con los problemas nacionales. Al parecer varios pusieron las barbas en remojo al ver que el expresidente está en el bote y otros van por el mismo rumbo, posibilidad que nunca pasó por su mente en virtud de que lo normal era remodelar las puertas del hemiciclo, no la moral del Congreso, que anda por mal camino. Una cruzada de ese calibre afecta a muchos que fueron por lana y salieron trasquilados, al andar enredados en movidas sin poder esconderlas.

En los bares están afligidos que los pongan en cuarentena y no se echen ni un trago de venadril o grito en las fiestas. El dueño de la Manzana loca dijo en el noticiero a las 9 menos cuarto que hay pocos clientes y para terminarla de joder los diputados andan algo locos, sin faltar los cuerudos que agarran furia y no quieren pagar la cuenta. Aquí vienen casi todos, de boquitas les damos gato por liebre, chucho al carbón o loro encebollado y ni se fijan dijo Soruyo, quejándose que casi no le dan propina y, si se descuida, se la clavan. Contó que cuando la diva de León perdió la alcaldía llegó con una amiga del alma que le dicen Conchita la cuadrada y se armó un bonito camote. La cosa se puso heavy. Generosa ordenó: Sírvanle a todos, yo pago. Brindó ocho veces por los ocho votos que sacó, reconoció su derrota y juró por Maximón que está vivo, que no los compró. Acelerada dijo: No es cierto que jodo lo que toco, el guaro no es malo, calma el dolor del alma y devuelve la calma, que venga el mariachi, ajúa. Soruyo le susurró al oído: ¿El mariachi loco doña? No seas bruto, le dijo, deberías saber que la doña es otra y que en mi show de Las Vegas con Julio y Chente, me acompaña el mariachi Vargas de Teculután. Al rato cantó a mí que me registren y la cosa se jodió. Como es políglota le entró a “My buey” en inglés, “O Sole Tuyo” en italiano imitando a Pavoroso, divo famoso que le llevaba ganas, pero la familia se opuso y el destino los separó. Al final se echó a capela yo no debo nada y todos salieron huyendo, hasta Soruyo. El bar cerró. El negrito se quedó sin trabajo y sin pisto, pero tararea bailando: La cosa se jodió y a mí que me registren.

La situación de algunos diputados es precaria y defenderlos con argumentos de cartón no se puede llamar solidaridad, es complicidad, encubrimiento. La impunidad anda por la calle de la amargura, son vulnerables. Aunque a decir verdad, lo invulnerable es lo que no se puede ofender, no lo que se puede herir. Sottovoce dicen que en el salón de los pesos perdidos les van a dar de aguinaldo un tamal de billetes con ponche, si lo reciben les va a caer la viga, los tiempos en que Santa daba mordidas muerto de la risa se terminaron. La esperanza es dejar de ser el país más corrupto y peor gobernado del mundo. Enderecen el camino, no confundan astronomía con astrología, campo que domina bien don extraurbano Madel, sin necesidad de buscar por tierra o por mar en un buque de guerra o en un tren militar, a doña Adelita para adivinarle el futuro.