Sábado 23 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿El fin del socialismo del siglo XXI? (I parte)

El modelo pegó y parecía no dar marcha atrás, tal como quedaba consignado en la frase: Patria, Socialismo o Muerte.

— Roberto Antonio Wagner
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En diciembre del 2001 se desató una de las peores crisis en la historia de Argentina conocida como el Cacerolazo. Esta crisis fue el colofón de una crisis económica que aquel país venía arrastrando desde 1998. La misma provocó la renuncia del presidente Fernando de la Rúa y de dos presidentes después de él en menos de un mes. Dicha crisis marca un momento clave no solo para Argentina sino para la región (que ya había visto dos crisis similares en México 1994 y Brasil 1998) cuando se decidió abandonar los modelos del Consenso de Washington que la izquierda intelectual y partidaria llamó neoliberales.

Cuatro meses después se dio el intento de golpe de Estado al entonces presidente electo de Venezuela Hugo Chávez Frías. Fue después de dicha intentona que radicalizó su revolución llamándola Bolivariana e inició un movimiento económico, social e ideológico a través de programas sociales conocidos como las Misiones Bolivarianas que le dieron forma al Chavismo como expresión política. Para el 2007, Chávez se valió del petróleo para liderar una nueva etapa de regionalismo en América Latina bajo el concepto del socialismo del siglo XXI, fundamentado en la práctica del desarrollismo económico y la reelección indefinida (a través de reformas constitucionales) para maquillar el autoritarismo y las tendencias
dictatoriales.

Sudamérica inicia una nueva etapa de integración, desde el norte con Venezuela y al sur con Argentina. Una liderando un nuevo modelo político y la otra liderando un nuevo modelo económico que hacían mancuerna y encajaban con esta expresión de socialismo del siglo XXI. Pronto se sumaron otros países como Cuba con los hermanos Castro, Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Rafael Correa, por conveniencia Nicaragua de Daniel Ortega, por el petróleo varios países caribeños como Belice y Jamaica, casi a regañadientes llega Brasil con Lula da Silva y por gravedad Uruguay con Tabaré Vásquez y luego Pepe Mujica.

El modelo pegó y parecía no dar marcha atrás, tal como quedaba consignado en la frase que caracterizó al movimiento y a Hugo Chávez, su máximo representante: Patria, Socialismo o Muerte.

(Continuará…)

@robertoantoniow

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