Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

¡Por supuesto que hay que subir los impuestos!

La disminución de la corrupción es lo primero; el ejemplo en este sentido debe venir de las autoridades.

Fecha de publicación: 03-12-15
Por: Roberto Gutiérrez

Lo reclama el sistema de justicia para fortalecer al Ministerio Público y a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala; pero también lo requieren el sistema de salud, el de educación y seguridad, el de infraestructura y cultura. Todos los sistemas que conforman las instituciones que prestan servicios del Estado a la población necesitan más recursos. Y hay que tener claro que no solo hay deficiencia en los recursos financieros, sino también económicos y, muy especialmente, de capacidades humanas y de idoneidad para los cargos públicos.

Pero, ¿cómo lograr satisfacer estas demandas logrando cotas más altas de fiscalidad?

En mi opinión, lo primero es profundizar en el análisis de las fuentes de recursos, lo que exige encontrar las formas más adecuadas, prontas y eficientes de recaudarlos; y luego analizar la más transparente y adecuada aplicación de los mismos, lo que se conoce como “calidad del gasto”.

Lo que en definitiva no conviene es decidir por iniciativas coyunturales, tal como hoy se hace con el tema de los recursos para el sistema de justicia. La precipitación puede llevar a cometer errores con posteriores efectos negativos, tal como ha sucedido con las decisiones fiscales tomadas a inicios del año 2012. ¡No se debe “legislar” por excepciones!

Para lograr mejor fiscalidad, lo primero es ampliar la base tributaria, disminuyendo la altísima informalidad de la economía (más de la tercera parte de los guatemaltecos con ingresos se encuentran en este sector). Del sector formal de la economía, cerca del 80 por ciento de los tributos lo aportan unas 4 mil 500 personas, tanto individuales como jurídicas.

La fuente más importante de ingresos debe venir del incremento al tributo generado por el consumo (el IVA), del que Guatemala es el país con la menor tasa en Centroamérica. El Impuesto al Valor Agregado es el más eficiente en cuanto a su recaudación, y recae según la capacidad de consumo de las personas. Otra fuente es el correcto pago de impuesto sobre la renta, castigando la evasión y sobre todo evitando el contrabando.

La disminución de la corrupción es lo primero; el ejemplo en este sentido debe venir de las autoridades. Es inaceptable que la ciudadanía pague impuestos que luego son embolsados por unos políticos corruptos. Según ha informado la prensa, en Guatemala se roban cerca del 30 por ciento de los ingresos del Estado (el gobierno capta cerca de Q50 millardos en impuestos, de los que se pierden por robo Q15 millardos, esto es, ¡Quince mil millones de Quetzales!).

Siempre se tendrá la tentación de castigar con más tributos a la producción, asumiendo en ello una función de justicia distributiva. Pero debe tenerse sumo cuidado de no castigar la generación de riqueza que es la única que produce empleos y autoempleos. Como lo advierte el dicho popular, no hay que matar la gallina de los huevos de oro. Además debe tenerse claro que todo impuesto finalmente recae sobre los consumidores. De manera que es falaz asegurar que el impuesto que se está proponiendo para el sector Justicia irá a los que más tienen.

La sociedad civil en todas sus expresiones (empresarios, profesionales, y otras organizaciones), han propuesto retomar el Pacto Fiscal, suscrito desde al año 1999; pero a mi entender los políticos en el poder le rehúyen, pues ello les obliga dar cuenta del uso de lo recaudado.

Por todo lo anterior, conviene recuperar lo avanzado por las comisiones técnica y de acompañamiento al Pacto Fiscal constituidas en el pasado. Solo así se podrá lograr el consenso en este tan controversial tema.