Viernes 25 DE Septiembre DE 2020
Opinión

El paquetazo de Iván, el populista

Cualquier propuesta al respecto de la creación de nuevos tributos o el incremento de alguno ya existente es siempre objeto de acalorados debates.

Fecha de publicación: 01-12-15
Por: Ricardo Méndez Ruiz

No puede ser un desliz lo que llevó a Iván Velásquez a proponer un impuesto que describió como específico para gravar los grandes capitales, como él los bautizó. Cualquier propuesta al respecto de la creación de nuevos tributos o el incremento de alguno ya existente es siempre objeto de acalorados debates; aquí y en la Cochinchina. Su sugerencia, no fue la consecuencia del repentino estímulo de la cafeína; tuvo que ser el producto de un sesudo análisis anterior a la conferencia de prensa en la que el comisionado de la CICIG espetó su propuesta, que a todas luces rebasa el mandato de la organización que dirige, que en nada tiene que ver con proponer leyes; y es que todo asunto relacionado con la modificación o creación de impuestos es materia legislativa.

Es imperativo revisar el papel que juegan los diferentes actores en este nuevo episodio de la CICIG; el primero, obvio, es el de Velásquez, que parece haberse contagiado de la soberbia que caracterizó a sus antecesores, al meterse en asuntos que no le incumben e incluso ir más allá, al promover una medida populista porque ese impuesto, de ser aprobado por el Congreso, al entrar en vigor de inmediato sería trasladado por los dueños de los grandes capitales al consumidor final, es decir, a esa enorme masa con la que Iván Velásquez trata de congraciarse al, según él, castigar a los ricos. El segundo actor en el reparto es Jorge Briz, quien sin duda con su actitud, que rayó en el servilismo hacia Iván Velásquez durante la crisis que dio al traste con el gobierno de Otto Pérez Molina, dejó en una posición vulnerable al sector privado organizado, el dueño de los capitales contra los que el comisionado apunta su recién estrenada artillería fiscal. Una actitud más prudente y distante por parte del presidente del CACIF durante esos difíciles días era imperativa, pero prevaleció su afán por llegar a la vicepresidencia de la República, que lo llevó incluso a sentarse con la izquierda radical, algunos de cuyos miembros, no me cabe la menor duda, asesoran a Velásquez en el tema del nuevo impuesto que el CACIF ahora dócilmente analiza.

El tercer actor es el Congreso, en el que la bancada más activa en la gestión del nuevo tributo es la de la UNE. No me sorprende; al fin y al cabo, se trata de una medida populista como antes dije, y en eso el partido de Sandra Torres en nada se diferencia de Lider.

El impuesto propuesto por Velásquez, más la reciente deserción de varios de sus fiscales que según se anunció, serán expulsados del país –obviamente a solicitud del comisionado–, constituyen una crisis para la CICIG. Una vez se encuentren más allá de nuestras fronteras, será interesante escuchar las declaraciones de los desertores con respecto de los motivos que los llevó a abandonar el barco.

Si de nuevo se diera una manifestación en la Plaza –de las de verdad, y no de las organizadas por la izquierda, que casi se ha visto forzada a rifar motos para que la gente llegue–, uno de los temas centrales debería ser el rechazo rotundo al paquetazo de Iván.