Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Necesitamos trabajar para reducir la brecha de género

El abismo está en la educación y la poca participación política.

— Juan Carlos Zapata
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Hace dos semanas se dieron a conocer los resultados del índice de brecha de género 2015, un informe publicado por el Foro Económico Mundial (WEF) que evalúa cómo es el desempeño de los países, respecto a la brecha entre mujeres y hombres en términos económicos, educativos, de salud e indicadores políticos. Su objetivo es “comprender si los países están distribuyendo sus recursos y oportunidades de manera equitativa entre mujeres y hombres, sin importar sus niveles de ingresos generales”.

Hay patrones culturales que entran en juego al evaluar cada país, por ello el WEF lo analiza de una manera más técnica, incluyendo variables de percepción y de datos duros que se alimentan desde diferentes organizaciones internacionales. La cultura nunca puede estar por encima de los derechos humanos y como tal, darle mayores oportunidades a las mujeres en un país como Guatemala, no solo es económicamente rentable, sino socialmente urgente, para cambiar los patrones de pobreza en el cual una mujer con poca educación, tiene mayores probabilidades de tener hijos con desnutrición crónica y esto perpetúa la pobreza, especialmente en el área rural.

Según lo muestra el informe a nivel mundial “la brecha de género se ha cerrado apenas un cuatro por ciento en los últimos 10 años y la brecha económica tan solo un tres por ciento, lo que sugiere que se tardarán otros 118 años en cerrar esta última por completo”. En el caso de Guatemala, el país cayó 17 puestos pasando de la posición 89 a la 106 de los 145 países evaluados.

El informe de brecha de género 2015, destaca las prioridades sobre las cuales el país debe enfocarse: en el área económica por ejemplo, en mejorar la participación de las mujeres en puestos de trabajo formal y generar mecanismos para que la productividad de las mujeres sea más equiparable a la de los hombres. En el caso de la educación, elevar el porcentaje de alfabetismo de mujeres respecto a los hombres y aumentar la inscripción en la educación secundaria. En el caso de la participación política, resalta la poca proporción de mujeres en el legislativo, un llamado a que los partidos incluyan a más mujeres en las listas al Congreso.

Es interesante que los tres países con la menor brecha de género en Latinoamérica son Nicaragua (12 de 145 países), Bolivia (22) y Ecuador (33). Si comparamos la evaluación de Nicaragua con la de Guatemala, vemos que la gran diferencia es que en Nicaragua se ha reducido la brecha en el ámbito educativo y en la participación política. El reto está para el Ministerio de Educación y el Comité Nacional de Alfabetización, en generar políticas públicas que enfoquen mayor atención hacia la mujer.

@jczapata_s

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