Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El mandato superior

Piénselo un poco, lo invito señor Presidente electo.

— Juan Callejas Vargas
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Amigo lector, para usted que mantiene un adecuado seguimiento al acontecer político del país y responsablemente participa de alguna manera en su desarrollo, ya sea vía la participación en alguna estructura político-partidaria, político-económica y/o político-civil, es probable que coincidamos en la idea de que nunca antes, en los últimos 30 años del proceso democrático en Guatemala, un Presidente electo habría recibido un mandato superior tan claro como el que nuestro electo Presidente recibió y tiene en este momento. Esperemos que lo asuma.

Ateniéndonos a los duros números tanto de la primera como de la segunda vuelta, uno más, uno menos; se puede ser concluyente en que un tercio del país votó por su opción y las restantes dos terceras partes, votaron por lo tradicional y/o no fueron a votar o votaron nulo. Hoy, muchos de los ciudadanos pensantes, incluso dentro de las instituciones, grupos de presión; medios de comunicación y adláteres que fueron el soporte orquestado de los amigos de la Avenida Reforma y de la 10a. calle en la zona 14 para bailar la melodía que llevó al Presiente electo a la, no sé si privilegiada posición que ocupa, se hacen con serias dudas interiores la pregunta ¿haríamos bien?

Y es que, no cabe la menor duda que consecuencia del acelerado proceso de desgaste del poder y la autoridad del Estado en sus tres poderes constituidos, el tradicional ostracismo de nuestra sociedad, con toda la energía acumulada de su autorreprimida libertad, se ha transformado en el más alto nivel de escepticismo hacia quien ahora electo, creería que con mucho tino y sin prisas, estructura su ruta de trabajo para una de dos cosas: intentar seguir poniendo curitas y dosis de ungüentos caseros a los atávicos problemas nacionales –salud, educación, seguridad y anticorrupción– o intentar con heroísmo épico y osadía del principiante, darle vuelta al calcetín y aprovechar o bien cumplir con el mandato superior de transformar al Estado desde sus cimientos.

Considere usted mi estimado lector que, Guatemala, nuestro país, rico y bello como es, ha venido intentando las curitas, ungüentos y parches de siempre durante ya los últimos 30 años. ¿Qué se ha logrado?, nada o mucho, depende si para usted, el solamente tener elecciones libres cada cuatro años y gozar de algún grado mayor de libertad de expresión es suficiente para aguantarnos convivir con la pobreza, miseria, enfermedad e ignorancia en las que aún nos mantienen, a pesar de las curitas, ungüentos y parches que han aplicado, cada vez en menor cuantía pero con precios exorbitantes para sufragar el latrocinio al que hemos sido sometidos.

La pregunta obligada se torna entonces: ¿No será que al Presidente electo, el pueblo lo eligió precisamente para otra cosa más trascendente que poner curitas, ungüentos y parches en nuestro Sistema de Gobernanza?

Es mi personal interpretación que, contrario a lo que en muchas columnas de opinión y entrevistas periodísticas con expertos nacionales e internacionales se expone, para que el Presidente electo aborde las soluciones dentro del enfoque tradicional de ungüentos y curitas, este, el Presidente electo ha sido designado por el pueblo soberano, en un acto de soberanía y voluntad popular para cumplir un mandato superior que simplemente se define en la otrora llamada Refundación del Estado y que esto demanda una Consulta Popular para autorizarle convocar con el mandato soberano del pueblo el ir a un Rediseño del Estado por la vía de una Asamblea Nacional Constituyente. Cuando, algunos poderes fácticos constituidos rechazan esta idea, es porque algo tiene de valor. Piénselo un poco, lo invito señor Presidente electo Jimmy Morales.

callejas_juan@hotmail.com

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