Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Insostenible Tarifa Social

— EDITORIAL
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No hay muchas oportunidades para equivocarse, menos para un Gobierno de transición que está a menos de diez semanas de dejar el poder. Gracias al voraz apetito electoral e inclinaciones populistas de los gobiernos del FRG y la UNE, la Tarifa Social pasó de ser, en teoría, un subsidio dirigido a los más pobres a un subsidio que beneficia a cerca de dos millones de familias. Una situación que no tiene justificación técnica y económica alguna. Mucho menos calificar este subsidio con el adjetivo “social”, pretendiendo dar la impresión de ir dirigido a los más pobres, cuando existen cerca de medio millón de consumidores con capacidad comprobada para pagar el precio real de la energía eléctrica que gozan de este subsidio. No se diga, erogar más de Q1.2 millardos al año por este concepto, con el agravante que conforme pasa el tiempo y crece la población más  aumenta la carga.

La reestructuración de la Tarifa Social recientemente aprobada por la Junta Directiva del Instituto Nacional de Electrificación –INDE– constituye una valiente decisión en la dirección correcta. El gobierno que dirige Maldonado Aguirre tiene en sus manos una oportunidad única de corregir una de las más graves, absurdas y costosas intervenciones económicas de las últimas décadas. Gracias a que ningún Ministro de Finanzas durante los últimos cinco gobiernos se atrevió a transparentar este subsidio dentro del presupuesto público, gobernante tras gobernante se han hecho de la vista gorda del castigo financiero que el mismo representa para el INDE. Un subsidio que debería correr a cuenta del Gobierno central, y quedar debidamente contabilizado dentro de las responsabilidades del Minfin, se esconde impunemente dentro de los estados financieros del INDE y se pierde de vista al momento de analizar la sanidad de las finanzas públicas y el costo de las políticas sociales. Situación que ha llevado a que el monto del subsidio alcance proporciones que amenazan con quebrar al Instituto Nacional de Electrificación. De mantenerse la situación actual el gran perdedor sería el INDE. Con la reestructuración el subsidio se focalizaría en la población más necesitada y se trasladaría el costo a quienes han gozado de un subsidio por largos años sin realmente merecerlo.

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