Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El libro de Memorias de don Américo Cifuentes Rivas (I parte)

Para entonces, se alista para ir al frente de batalla, pero los “camineros” lo bajan del camión, diciéndole que no podían llevar niños.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Más noticias que te pueden interesar

El próximo martes 10 de noviembre, a partir de las 17:00 horas, en el Salón Mayor, Centro Cultural Universitario (Antiguo Paraninfo), se presentará el libro titulado Memorias de mi generación. URD-FUR: recuperación de su legado, del licenciado Américo Cifuentes Rivas. Dicho libro fue publicado por la Dirección General de Investigación de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en este año de gracias de 2015. La obra será comentada por Artemis Torres, Mario Roberto Morales y Víctor Díaz Urréjola.

En estas remembranzas, nos relata en torno a sus orígenes familiares y de su pueblo, la cabecera de Huehuetenango. No olvida los años de estudio en la primaria y retrata bien la precariedad de aquellos años en una cabecera de un departamento, bastante alejado de la capital. Recuerda a las familias de su barrio y los amigos de la infancia y posteriormente de la adolescencia, en la ciudad de las Fiestas Julias. Cuando llegan los años de estudio, en la secundaria, es la hora de dejar el hogar para trasladarse a la ciudad de Quetzaltenango, en donde fuera interno en el Instituto Nacional para Varones de Occidente, el famoso –INVO–, en donde fuera becado en los años del proceso revolucionario de Octubre de 1944-1954. No olvida a sus maestros y profesores, como tampoco a las primeras reivindicaciones a las autoridades del INVO por la pésima calidad de la comida, en el internado altense.

Le toca vivir, conjuntamente con una generación de excelentes jóvenes guatemaltecos, los años de la Revolución de Octubre que le sirven para templar su carácter y sus convicciones políticas. En las postrimerías del gobierno del doctor Juan José Arévalo Bermejo se gradúa de bachiller en la Ciudad de la Estrella. Se traslada a la capital, a escondidas de los padres, pues tiene el deseo de trabajar y desarrollarse en la capital. La fortuna quiso que no ingresara al Ejército de Guatemala y que comenzara a trabajar en Caminos (Dirección General de Caminos –DGC–) para luego convertirse en un estudiante universitario en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Abraza con dedicación sus estudios, pero no deja de ser un estudiante vinculado a la política facultativa y universitaria, en un primer momento en la Asociación de Estudiantes “El Derecho” de su querida facultad. Le toca vivir la caída del presidente Constitucional de la República, coronel Jacobo Árbenz Guzmán a manos de la intervención norteamericana en junio-julio de 1954 y de la derecha extrema, civil y religiosa. Para entonces, se alista para ir al frente de batalla, pero los “camineros” lo bajan del camión, diciéndole que no podían llevar niños. Su generación universitaria y él mismo no se amilanan y continúan luchando. Ve con admiración a los 33 profesionales y estudiantes que firman un Manifiesto en el que fijan su posición en contra del plebiscito que pretendía refrendar la calidad de Jefe de Estado a un golpista financiado por el Departamento de Estado y la CIA, como lo fuera el coronel Carlos Castillo Armas. Tampoco se amedrentan los cadetes de la Escuela Politécnica y derrotan a los miembros del “Ejército de la Liberación” el 2 de agosto de 1954; haciendo lo que no hicieron sus superiores militares. El 25 de junio de 1956 los estudiantes universitarios comandan al pueblo capitalino y sufren una represión sangrienta, que causa masacres, carceleadas y exilios, en la que don Américo participa activamente y por lo cual sufre la primera prisión de su vida. Continuará…

Etiquetas: