Martes 19 DE Febrero DE 2019
Opinión

Auditoría social y nuevo gobierno

Ya no valen las fórmulas convencionales.

— Edgar Gutiérrez
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Denunciar plagios no es motivo de orgullo, digo, si uno es el Director de la revista utilizada para divulgar textos robados y además –mayor agravio– si uno autorizó la contratación de quien faltó a su deber profesional y a la confianza. Es bochornoso.

Personalmente edité los ensayos de José Ramón Lam, redacté los resúmenes que exige nuestro formato en la Revista Análisis y, con candidez, hasta lo felicité alguna vez por la profundidad al abordar temas tan complejos. Por la formación académica de Lam era creíble que los hubiese escrito.

Cuando recibí el correo de la Comisionada de la Defensoría del Pueblo del Perú reclamando que ella, Lily Ku Yanasupo, y su colega Fernando Cuadros Luque, eran los autores de uno de los ensayos que Lam firmó como propio, quedé frío. Incrédulo, lo llamé y él se mostró indignado. Pero al cotejar la información, la denuncia resultó cierta. Revisamos el resto de trabajos que nos entregó, y todos eran plagios. Una patología.

Integramos un expediente y se lo di. A los días llegó con cara contrariada diciendo que no sabía qué había pasado, pero que él no había plagiado. Lam era un buen analista y dispuesto al trabajo. Acababa de ofrecer varios talleres sobre presupuesto municipal a grupos comunitarios en Chimaltenango y Quiché, y los organizadores enviaron cartas de felicitación. Pero hizo un enorme daño a la Universidad y al equipo del Ipnusac que esforzadamente levanta puntualmente la publicación (84 ediciones digitales en tres años y medio), una de las pocas revistas académicas del país indexadas en Latinoamérica.

Eliminamos sus textos del sitio web, pero cometí el error de pedirle la renuncia, aunque considerando que los agraviados se reservaron el derecho de la acción penal. Lam dice que salió por una mejor oportunidad laboral en Copret. A estas alturas no sé qué es más grave: el plagio o emplearse en la Copret de Roxana Baldetti.

En torno a la primera ronda electoral, Manuel Salay de Guatevisión, me preguntó a quemarropa por qué cortamos el contrato a Lam. Sonrió y se respondió: plagió textos ¿verdad? Sí, le contesté. Antes que cualquier publicidad era importante que Jimmy Morales corrigiera su elección, por eso dejé el mensaje personalmente a dos de sus más cercanos asesores. Pero la semana que siguió al 25 de octubre, contrario a lo esperado, la responsabilidad de Lam en el grupo de transición de gobierno fue mayor. Tras la denuncia pública del Ipnusac, en vez de defenderse mintiendo, Lam tuvo que haberse apartado de Morales para no amplificar el daño.

La gente apoyó a Jimmy Morales porque no pertenece a la clase política que traicionó durante tantos años su confianza. Ojalá el presidente electo entienda que nuestra decisión de denunciar es solo el inicio de la auditoría social que lo acompañará sanamente durante su gestión. Su respuesta a la auditoría social deberá ser abierta, pues si se encierra en las fórmulas convencionales que suelen dar los consejeros, provocará una gran decepción en la ciudadanía.

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