Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Conmemoración del 20 de octubre de 1944

— jorge palmieri
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En la Miscelánea del 01/11/15 publiqué una nota sobre la reciente conmemoración de parte del gobierno que preside el licenciado Alejandro Maldonado Aguirre del levantamiento militar que tuvo lugar en el cuartel Guardia de Honor durante la madrugada y el día 20 de octubre de 1944. Pero cometí el error de escribir más caracteres de lo debido y, como consecuencia, tanto las fotografías como la genial caricatura de Fo fueron publicadas demasiado pequeñas en la edición impresa de elPeriódico. O sea que no les hice justicia. Por lo cual hoy voy a reproducirlas en un tamaño aceptable.

Pero quiero aprovechar esta oportunidad para aclarar que ese movimiento que originalmente fue exclusivamente militar, sin participación de civiles hasta que no había triunfado, no fue realmente como se dio a conocer y se ha venido repitiendo. Se ha dicho desde entonces que los tres héroes de esa insurrección militar fueron quienes más tarde integraron la llamada Junta Revolucionaria de Gobierno: el mayor Francisco Javier Arana, jefe de la sección de tanques de la Guardia de Honor, el capitán Jacobo Árbenz Guzmán y el civil Jorge Toriello Garrido, un valiente civil que estaba dispuesto a luchar contra la dictadura del general Ponce Vaides, heredero del dictador Jorge Ubico. Si bien los conspiradores que promovieron la insurrección fueron ellos, junto con el mayor Carlos Aldana Sandoval, quien entonces era el jefe del comando motorizado de la Guardia de Honor, pero a la hora de la verdad él no estuvo presente porque le estaba siguiendo la Policía Judicial y tuvo que esconderse en Asunción Mita, la verdad es que quienes decidieron el levantamiento fueron el mayor Francisco Javier Arana y el capitán Manuel de Jesús Pérez, quienes convencieron a la tropa a sublevarse contra el gobierno. Sin embargo, el capitán Pérez nunca obtuvo el debido reconocimiento ni ocupó un alto cargo en el gobierno.

Árbenz y Toriello entraron a la Guardia de Honor tranquilamente, sin disparar un solo tiro, a bordo de un jeep tripulado por el teniente Enrique De León Aragón, porque los insurrectos ya habían dado muerte al dipsómano general Daniel Corado, comandante de ese cuartel cuando les abrieron las puertas de par en par. Entraron. Pero después desde ese cuartel los rebeldes tuvieron que combatir a los otros cuarteles en la capital, San José y Matamoros, que aún eran leales a Ponce Vaides. El cuartel de Matamoros estaba en el mismo lugar donde hoy está. Y el de San José estaba ubicado en la colina donde ahora está el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias y el Gran Teatro Nacional Efraín Recinos, como un símbolo del cambio que trajo la Revolución. Ahí estaba el depósito de municiones del Ejército o Santa Bárbara. Y resistió hasta que un certero disparo de los alzados pegó cerca del depósito de municiones y temieron que fuera a estallar, lo cual habría podido destruir todos los alrededores. Por lo que decidieron rendirse. Podría decirse que eso fue lo que hizo triunfar al movimiento insurrecto. Además, Jorge Toriello fue caminando a la embajada de los Estados Unidos de América para hablar por teléfono con Ponce Vaides y cuando éste contestó la llamada, para hablar con el embajador estadounidense, se encontró con la potente voz de Jorge Toriello que le dijo: “¡Mirá hijo de puta, si no te rendís antes de las tres de la tarde vamos a ir a sacarte del pelo!”. Y Ponce se atemorizó creyendo que el levantamiento tenía el apoyo de la embajada norteamericana y poco tiempo más tarde se rindió el Palacio Nacional y Ponce Vaides se asiló en la embajada de México. Tal como lo hizo en 1954 el llamado “soldado del pueblo” Jacobo Árbenz Guzmán, en vez de encabezar la defensa contra las tropas mercenarias de La Liberación encabezadas por el coronel Carlos Castillo Armas.

La embajada de Estados Unidos se encontraba entonces en la casa que fue del expresidente Orellana, donde después fue Casa Crema o residencia presidencial y luego residencia del Ministro de la Defensa y posteriormente Casa del Protocolo y hoy es sede de la Academia de Lenguas Mayas.

A continuación, reproduzco las fotografías de esa conmemoración y la caricatura del genial Fo con sus mismos pies de fotos.

En vista de que el 20 de octubre de este año no fue posible celebrar los festejos conmemorativos de la Revolución de octubre de 1944 por la tragedia del derrumbe de El Cambray II se celebraron ayer, y comenzaron con un acto religioso en la Catedral al que asistieron el Presidente de la República y el Vicepresidente con sus señoras esposas. Luego, ya frente al parque se observó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el derrumbe.

Después se llevó a cabo una actuación del poema sinfónico titulado 20 de octubre, obra del maestro Benigno Mejía en el que se actuaron los eventos que llevaron al derrocamiento de las dictaduras de Jorge Ubico y Federico Ponce.

El presidente Alejandro Maldonado Aguirre pronunció un emotivo discurso conmemorativo improvisado que fue muy aplaudido sobre el parteaguas que fue el 20 de octubre de 1944 para la democracia en la Historia Nacional.

Luego hubo un concierto de marimbas y de la Banda Marcial del Ejército.

Se entregaron reconocimientos por parte de la Conred a los Rescatistas y de parte del Ejército a los medios de comunicación que cubrieron el desastre y los trabajos de rescate. A lo cual se le dio un fuerte aplauso.

Se finalizó con la interpretación de la Obertura 1812 de Tchaikovsky y durante la ejecución para los efectos sonoros se disparó un cañón 105 de artillería del Ejército y las campanas de la Catedral para describir el momento en que las tropas francesas de Napoleón Bonaparte entran a la ciudad de Moscú pero la encuentran en llamas porque los rusos la habían abandonado para no tener que entregársela a los invasores.

El presidente de la República, licenciado Alejandro Maldonado Aguirre, con su esposa y los ministros de Educación, de Relaciones Exteriores y el director de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Alejandro Maldonado hijo, y otros invitados, observando la marcha de los soldados desde una plataforma situada frente al Palacio Nacional de la Cultura.

El presidente de la República, licenciado Alejandro Maldonado Aguirre, con su esposa y los ministros de Educación, de Relaciones Exteriores y el director de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Alejandro Maldonado hijo, y otros invitados, observando la marcha de los soldados desde una plataforma situada frente al Palacio Nacional de la Cultura.

 

El tablado de la Orquesta frente a la Catedral Metropolitana.

El tablado de la Orquesta frente a la Catedral Metropolitana.

 

La vieja limousine presidencial llegando al Palacio Nacional de la Cultura después de la ceremonia religiosa en la Catedral.

La vieja limousine presidencial llegando al Palacio Nacional de la Cultura después de la ceremonia religiosa en la Catedral.

 

Los altos jefes militares que participaron en la conmemoración.

Los altos jefes militares que participaron en la conmemoración.

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