Lunes 20 DE Mayo DE 2019
Opinión

Salvos para servir

Y un solo voto, podría hacer la diferencia

Fecha de publicación: 24-10-15
— Acisclo Valladares Molina

Nos opusimos rotundamente a la formación inconstitucional de un gobierno provisorio o a que las autoridades, aunque legítimas, pudieran prolongarse más allá de 14 de enero de 2016, fecha  en la cual  – ni un día antes, ni uno después – concluye el período constitucional establecido  y, en esa misma dirección,  a la postergación de las elecciones convocadas y al inconstitucional cambio de sus reglas.

El momento más peligroso para la institucionalidad del Estado se logró superar con las elecciones generales del 6 de septiembre, categórico tapón de boca para aquellos que afirmaban que el pueblo no quería celebrarlas (“En estas condiciones no queremos elecciones”) o que habría un gran abstencionismo e, incluso, que podría ser mayor el voto nulo.

Lamentablemente, quienes siguen queriendo alcanzar el poder  por la vía del golpismo solapado y, por esta misma vía,  la reforma de la Constitución y de las leyes, no llegan a entender que no existe otra vía para lograrlo que obtener la mayoría en el Congreso y que, faltos de esa mayoría no existe otro camino que el convencimiento: Convencer a los diputados que fueron electos en las pasadas elecciones siendo estos, como lo son, y no otros, los elegidos por el pueblo.

Esos mismos grupos no llegan a comprender que la depuración solo cabe, con la ley en la mano: Con condenas e inhabilitaciones que, tras el debido proceso, definan los jueces.  

La última táctica la constituye la descalificación de los binomios presidenciales y, así, se llegó al colmo de imputar a Sandra Torres, por ejemplo, el asesinato de Olga Alvarado de Novella, jamás asesinada – bastando esta mentira, al descubierto, para desbaratar todas las restantes, incluidas las referentes a las transferencias condicionadas, eficaz instrumento para aliviar y romper (en unión de otros esfuerzos) el círculo vicioso de la enfermedad, la ignorancia y la  miseria  y –para colmo – sugiriendo impedimentos; candidatura – la suya – acompañada por la de Mario Leal, empresario del azúcar, tan lejano de cualquier sospecha subversiva.

Se quiere ver, en Jimmy Morales, a la contrainsurgencia y, en Sandra Torres, a la insurgencia, cuando es la Guatemala de hoy, y no la del pasado, la que importa.

 ¡Ay de aquellos países que, en el siglo XXI, no sean capaces de valerse por sí mismos!

 A la vecindad del mercado más grande del mundo y sin que nadie nos lo impida, podemos relacionarnos, indistintamente, con el Atlántico y el Pacífico, dependiendo todo de nosotros, inmersos, como estamos, en una inevitable disyuntiva, o nos unimos y triunfamos o nos devoran los de fuera.

A Jimmy Morales, por su parte, se le ha tratado de descalificar – el colmo de los colmos – por su profesión de artista, pasando por alto su formación académica y el éxito de su empresa – avalada su candidatura – por si no fuera suficiente – con la figura vice presidencial de Jafeth Cabrera, Ex Rector Magnífico de la Universidad de San Carlos, de tan probados quilates y víctima, él mismo, de la represión de Estado.

 La profesión de artista, por otra parte, no podría más que enaltecerle ya que solo los seres muy privilegiados triunfan en el arte.

Uno de los dos será quien represente la unidad nacional: Representación que no se trata de una graciosa facultad, sino de categórico mandato,  tanto más importante con un Congreso que no solo se les revela plural sino- incluso – adverso.

Quien no alcance la Presidencia – lamentablemente – no podrá ejercitar el liderazgo de la oposición desde el Congreso (Oposición parlamentaria) impedimento de la ley y que nos ha hecho mucho daño.

Nuestros conciudadanos migrantes y aquellos que, por cualquier razón, nos encontramos fuera, no podremos votar y – quizá por ello es que – con la mayor pasión – no puedo sino instar a que lo hagan todos quienes puedan hacerlo.

Un solo voto podría hacer la diferencia, amigo lector,  y quizá ese voto ¡Tan claro, como eso! podría ser el suyo.

Deseche, al hacer su decisión, las sucias campañas que se han dado y fije su corazón, por el contrario, en lo mejor de Usted mismo y en lo mejor que haya en ellos.

¡Que seamos salvos, pues, este 25 de octubre, para tomar la mejor de las decisiones: Salvos, para servir!  

Amén.