Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Votaremos por otro gobierno de corte militar?

Los pueblos que no aprenden de su historia, están condenados a repetirla.

— Carol Zardetto
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Los gobiernos militares han moldeado el país que conocemos. El país que nos duele. El país que quisiéramos olvidar. ¿De qué son responsables los militares en este país? Fue estrategia del Ejército no educar a la población durante décadas, imponer sistemas de trabajo obligatorio otorgando facultades represivas incluso a los dueños de las fincas, reprimir a la población de toda forma de disidencia, expresión o pensamiento, volviendo el país un hoyo siniestro, bañar el país en sangre, provocar la desaparición, tortura y muerte de cientos de miles de guatemaltecos, convertir el erario público en una fuente de corrupción sin medidas, organizar grupos paralelos de poder, fuera de la ley y responsables de un alto porcentaje del crimen organizado, ejecuciones extrajudiciales, profesionalización de los cuadros seudomilitares del narcotráfico, organizar a la sociedad civil para abusar de sus pares con grupos paramilitares, defender los intereses exclusivistas y sectarios de las más obtusas oligarquías, en fin, la lista no tiene límites. El último gobierno militar que los guatemaltecos escogieron fue el de Otto Pérez Molina. Hoy está preso. ¿Cuáles fueron sus aportes al país? Básicamente la institucionalización de una maquinaria de corrupción que asaltó todos los recursos del Estado para beneficio personal. Aparte de eso, ni siquiera logró la magra conquista de una seguridad basada en represión.

¿Qué podríamos esperar de un gobierno de corte militar? Detrás del proyecto del FCN están algunos de los más recalcitrantes militares de la época del conflicto armado. Ahora el partido negociando con las expatrulleros de autodefensa civil. El propio señor Morales ha dicho de viva voz que respalda propuestas de corte conservador y poco adecuadas para una país que mira hacia el futuro: revitalizar la pena de muerte, proponer un gobierno conservador, sin respeto de la diversidad, dejar en el olvido el Estado laico. ¡Por favor!

Esta candidatura no tiene ningún sentido. Además de que no presenta ningún proyecto de Gobierno coherente, el momento para su acceso al poder es fatídico. Este año vivimos un impulso agotador: enormes sacrificios para impulsar cambios que nos abran la puerta de la esperanza en el futuro. Cambios que ¡todavía no se han concretado! ¿Será este partido el que podrá asumir la transformación que anhelamos? ¿Estamos dispuestos a votar por él y tirar a la basura eso por lo que luchamos?

Las voces interesadas nos hablan al oído: la UNE es lo mismo, o peor. No escuchemos. El proyecto de Sandra Torres no es de corte militar. He allí una diferencia importante. Una diferencia que nuestra historia no puede permitir que olvidemos. Una diferencia que debe convertirse en parte de nuestros genes. ¡No más gobiernos militares!

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